El proceso de Solvencia II es el más importante que está viviendo el sector asegurador en los últimos 50 años y “es deseable –según la presidenta de UNESPA, Pilar González de Frutos- que venga acompañado de una reforma de la ley que informa del contrato de seguro, para adecuarla a la realidad del tráfico mercantil y al nuevo marco jurídico que rige la actividad aseguradora”.
En el marco del I Congreso Nacional de SEAIDA, González de Frutos indicó ayer que, con el nuevo régimen de Solvencia II, “es fundamental contar con una Ley de Contrato de Seguro que expulse definitivamente algunas obsolescencias que generan inseguridad jurídica al tomador e incrementan el riesgo operacional y de cumplimiento de las entidades aseguradoras”. La razón que esgrime es que “estas deficiencias se traducen en un mayor capital de solvencia que no aporta beneficio alguno a las partes”.

Por otra parte, junto a la nueva regulación de solvencia, también se está diseñando un nuevo paquete normativo comunitario en materia de comercialización de productos, tanto por la Directiva MIFID como por la Directiva de Distribución de Seguros. “Las novedades normativas se superponen unas a otras y, lógicamente, su efectividad quedaría coja si no fueran acompañadas de una puesta al día de la Ley de Contrato de Seguro”, ha advertido la presidenta.

En su opinión, es fundamental que un contrato de seguro “se encuentre bien estructurado” y, por lo tanto, “es clave que la norma que lo regula esté bien hecha”. Y ha concluido: “Debo decir que el texto de la futura Ley de Contrato de Seguro ha perdido durante su tramitación algo de la frescura y el rigor que le dio la Comisión General de Codificación”.