“La disrupción a la que se enfrentan las aseguradoras está provocando un aumento de los costes, a la vez que suprime crecimiento y rentabilidad. Es, sin embargo, una espada de doble, pues aquellos que sean capaces de responder con eficacia están creando una gran cantidad de oportunidades que deberían garantizar su prosperidad en el futuro”, afirma la consultora en un reciente informe.

El estudio, tal y como recoge El Economista, estima en 177.000 millones de dólares (144.000 millones), los ingresos extra que aportarán cinco áreas clave: los riesgos emergentes, como la ciberseguridad y los vehículos autónomos; la mejora de la penetración en mercados hasta ahora no explorados; los servicios de valor añadido para reducir el riesgo para los consumidores; la expansión de los acuerdos comerciales; y la monetización de activos como datos, plataformas y algoritmos.

Los otros 198.000 millones (156.000 millones de euros) provendrán, según Accenture, de los cambios en las cuotas de mercado en función de los cambios experimentados en las cinco áreas clave, es decir, que aquellas aseguradoras que se adapten más y mejor a los cambios tecnológicos serán las que capten más ingresos extra.

‘Negocios vivos’

La mayoría de compañías encontrarán dificultades para posicionarse y aprovechar estas ganancias inesperadas. Pero aquellos que lo hagan serán lo que llamamos ‘negocios vivos’, es decir, organizaciones ágiles y flexibles con negocios fluidos y modelos operativos y una obsesión con la maximización de su relevancia.

Accenture describe un poco más estas firmas ganadoras: “Tendrán una profunda y constante mayor comprensión de sus clientes y un compromiso con la comprensión de la evolución del riesgo. Serán capaces de ofrecer un servicio significativo y personalizado en los momentos que importan. Reconocerán la potencia de los ecosistemas, saborearán el cambio y el valor de la innovación y tendrá la energía para mantener el paso sus clientes sin que importarles cómo evolucionen sus necesidades”.

El estudio remarca que un número significativo de aseguradoras y bancos tradicionales ya han comenzado a transformarse, pero son pocos, si es que realmente hay alguno, que pueda llamarse en ‘negocios vivos’. “No hay duda de que el futuro de los seguros pertenecerá a esas compañías que hagan este cambio”, concluye.