En una serie de encuentros recientes de representantes de la Federación Internacional de Asociaciones de Seguros (GFIA, en sus siglas en inglés), la presidencia australiana en el G-20 ha solicitado a la federación que garantice que las iniciativas internacionales de reforma regulatoria posibiliten el continuo apoyo, por parte del sector del Seguro, de las principales metas de crecimiento económico acordadas el mes pasado por los ministros de finanzas del G-20.
“El crecimiento sostenible a largo plazo requiere no sólo la estabilidad financiera que las aseguradoras ofrecen a través de mecanismos de transferencia de riesgos eficaces, sino también las inversiones a largo plazo“, dijo Frank Swedlove, presidente de la GFIA.

De los 186.000 millones de dólares en daños causados por los mayores desastres en 2012, 77.000 millones (el equivalente al 41%) fueron cubiertos por las aseguradoras. El sector asegurador es también uno de los mayores inversores institucionales, con 26,8 billones de dólares en activos en 2012 y 4,6 billones en valores de nuevas primas para inversiones anuales. Ello representa un significativo apoyo a títulos gubernamentales y corporativos, según informa CNseg en su página web.

“Es vital que la capacidad de las aseguradoras en ofrecer productos de protección de riesgo y prevención, bien como la capacidad de inversiones a largo plazo, sea mantenida y estimulada. La conexión entre las iniciativas regulatorias internacionales y los objetivos de crecimiento a largo plazo del G-20 debe ser siempre mantenida”, indicó Swedlove, que también preside la Asociación Canadiense de Seguros de Vida y Salud.

Es necesario que siempre haya un tiempo para el análisis de los costes/beneficios antes de la institución de cualquier nueva norma regulatoria. Las posibles consecuencias no intencionadas deben ser siempre consideradas”, insistió, refiriéndose al trabajo en curso sobre las normas globales de capital por parte del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, en sus siglas en inglés) y de la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (IAIS, en sus siglas en inglés) y también al trabajo de la OCDE sobre la tributación.

Mientras FBS e IAIS elaboran las nuevas normas mundiales de capital, existe la preocupación de que la exposición de las aseguradoras a la volatilidad del mercado sea sobreestimada. Esta volatilidad artificial podría reducir la voluntad y la capacidad de las empresas de seguros de invertir a largo plazo en áreas como infraestructura, pudiendo acarrear también un impacto significativo en la disponibilidad y precio de los productos de seguros.

La industria de seguros está atenta a la presidencia australiana del G-20 para asegurar que se apruebe una evaluación adecuada antes de cualquier estándar global, concluyó Swedlove.