El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió el viernes a los líderes republicanos del Congreso la cancelación de la votación programada sobre el proyecto de reforma sanitaria destinada a sustituir el programa conocido como ‘Obamacare‘, al no contar con los apoyos necesarios para su aprobación.

Trump adelantó que ahora se concentrará en reforma del sistema fiscal, que el sistema de salud Obamacare “estallará” y que en ese momento serán los demócratas quienes pedirán un nuevo proyecto.

Tras varios días de idas y venidas entre la Casa Blanca y la Cámara de Representantes, los republicanos no han alcanzado un acuerdo sobre el contenido de la ley, que finalmente será retirada. Los representates están divididos en dos bloques: aquellos que ven el redactado actual de la reforma sanitaria poco rompedor con respecto al sistema actual, y quienes temen que la nueva disposición deje sin cobertura médica a sus posibles votantes, lo que acarrearía un hipotético revés en las próximas citas electorales. La cancelación supone un revés embarazoso que pone en duda la capacidad de Trump y del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, para cumplir con su ambiciosa agenda, y se suma a la paralización judicial de sus vetos migratorios.

Pese al fiasco, el presidente se ha mostrado “abierto” a intentar otra reforma del sistema de salud en el futuro. En declaraciones a los periodistas en el Despacho Oval, aseguró que el país “acabará teniendo una gran ley de salud una vez que el desastre de ‘Obamacare‘ explote”, arguyó en referencia al momento en que las primas de los seguros médicos bajo esa ley puedan alcanzar precios desorbitados.

Los republicanos controlan el Congreso y la Casa Blanca, pero mantienen profundas divisiones sobre la primera gran prueba legislativa desde que Trump asumió el poder el 20 de enero. Sin embargo, en este tema Trump y los líderes republicanos de la Cámara no podían permitirse perder muchos votos dentro de su propio partido, porque los demócratas estaban unidos en oposición con el argumento de que la nueva ley dejaría sin seguro médico a millones de estadounidenses y haría peligrar el sistema de salud nacional. En un nuevo golpe a las perspectivas de la ley, el presidente de la Comisión de Asignaciones de la Cámara, Rodney Frelinghuysen, anunció su oposición, expresando su preocupación por las reducciones en las coberturas del programa Medicaid para los pobres y de los beneficios “esenciales” de salud que deben cubrir las aseguradoras.