Tribuna de Opinión - Pedro Muga, Equipo CAT Modelling CHUBB América Latina

La temporada de huracanes de 2018 comenzó a fines de mayo y su partida ha sido bastante activa.

  • La tormenta Alberto ya impactó la costa norte de Florida (Estados Unidos), ocasionando fuertes lluvias. Luego, dos huracanes (Aletta y Bud) iniciaron su trayectoria en el océano Pacífico, intensificándose primero para después decaer como tormenta tropical. Mientras Aletta lo hizo en la costa de México, Bud solo produjo una lluvia intensa en Baja California Sur.

    ¿Qué se puede esperar para los próximos días y meses? Si bien es cierto que el pronóstico no es siempre certero, diversas agencias de meteorología y universidades en Estados Unidos han proyectado que 2018 será un año con un número de huracanes levemente superior a la media de 3 huracanes mayores (al menos 5).

    A lo anterior, se agrega también el pronóstico de huracanes menores y tormentas tropicales, a las cuales también se les ha asignado un número mayor de eventos. La estimación varía entre 7 y 11 huracanes menores (contra 6 de promedio) y de 14 a 18 tormentas (contra 12 de promedio).

    Los modelos que permiten capturar la base de información para nuestros asegurados -como RMS v17 y AIR v15- toman en cuenta una base histórica de eventos de huracanes, la que se va actualizando cada año en sus nuevas versiones. Junto a eso, la exposición a nivel de montos asegurados y máximas pérdidas probables están calculadas con respecto a trayectorias recientes, por lo cual sus resultados son consistentes con la exposición en las zonas afectadas.

    Los meses pronosticados con mayor actividad vuelven a ser agosto y septiembre, pero también históricamente la aleatoriedad analizada puede causar más de una sorpresa.

    Por el momento, el monitoreo de la formación temprana de los huracanes, su trayectoria inicial y los vientos que lo acompañan, se ha transformado en la herramienta más útil a la hora de enviar los avisos anticipados para prevenir desgracias mayores y  prepararse debidamente para recibirlos.

    Si bien siempre se espera que los huracanes cambien de trayectoria o decaigan en el mar en vez de tierra firme, la decisión más prudente es siempre estar prevenidos.