Todos los jugadores implicados en el proyecto de Solvencia II acogieron esta normativa con gran entusiasmo inicial, pero el actual marco regulatorio han generado “reacciones más mixtas”, según asevera A.M Best en un informe sobre el proceso de aprobación de la directiva. Señala, al respecto, que los actores implicados aplauden algunas normas del capital basado en riesgo, pero no están de acuerdo con otros aspectos.
Así, los cálculos regulatorios de solvencia no afectan directamente a la solvencia subyacente, por lo que la agencia destaca que no espera que Solvencia II tenga un efecto automático en las calificaciones que asigna a las aseguradoras europeas. Sin embargo, señala que, puesto que la normativa es una parte importante del entorno comercial, sí puede afectar a la larga a las posiciones de mercado de las entidades.

“Una cuestión primordial es la complejidad de Solvencia II”, asevera el informe. Por ello, los retos de la regulación de los modelos internos y la complejidad que presenta la fórmula estándar han sido un factor importante para que se desarrollen a la par medidas más simples y transparentes que operarán junto a Solvencia II y que serán combinados con un enfoque crítico por parte de los reguladores.

Por este motivo, desde la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros se está elaborando una medida de capital basado en riesgo (Basic Capital Requirement) que los reguladores utilizarán dentro de la UE como “un indicador de alerta temprana”, según explica el informe, que añade que “darle un uso conjunto y más amplio de la anterior fórmula estándar que estaba prevista también es probable. Sin embargo, la posibilidad de utilizar un modelo interno es una opción valiosa que antes no estaba disponible en los regímenes reguladores europeos”.