SOLUNION CHILE analiza las características de la nueva Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, y las consecuencias de su entrada en vigor, además, prevé que las pequeñas y medianas empresas sufrirán sus impactos. Esta Ley que está vigente en Chile desde hace siete meses, amplía el rango jurídico de personas a las cuales se puede aplicar esta ley, incluyendo la figura de la insolvencia de personas naturales (se calcula que unos 3 millones de personas naturales cumplen los requisitos para acogerse a ella). Hasta el momento 1.146 personas han pedido soluciones de renegociación de deudas, de las cuales 317 fueron declaradas admisibles y de estas, 277 correspondieron a renegociación de deudas, 39 a liquidación voluntaria y una liquidación forzosa. Aunque la nueva ley agiliza los trámites y supone un cambio en los medios de comunicación a través de los que las empresas se informan sobre estas quiebras, como el Boletin Concursal, estos siguen siendo poco eficaces para las pequeñas y medianas empresas.

Para Andrea Obregón, jefe de siniestros de SOLUNION CHILE, además de esto, “hay que tener en cuenta los mínimos requisitos que exige la ley para solicitar la quiebra personal (UF 80-1.900.000 de deuda, vencida por más de 90 días y no existir ejecuciones iniciadas en su contra -en general, teniendo el derecho a poder solicitar nuevamente su quiebra a los 5 años-)”. Por ello, Obregón recomienda hacer un seguimiento del nivel de endeudamiento de los particulares y mantenerse informado de los niveles de consumo y empleo que podrían anticipar el crecimiento de estas situaciones. Para evitar que las quiebras de sus clientes pongan en peligro sus propios números, “las empresas deben tomar conciencia de que su principal activo es la cartera de clientes, normalmente en torno al 40% del activo, y por lo tanto deben tomar medidas de aseguramiento y gestión de esos riesgos”, precisa.

“Ahora, las pymes pueden apoyarse en el sistema de información comercial y el Boletín Concursal para respaldar sus decisiones. También tienen disponible los Seguros de Crédito, una herramienta que toma mucho la experiencia de EE.UU. frente a una ley similar y se está adaptando al mercado chileno. Para esto, las compañías de seguros están estableciendo pólizas más simples de manejar en su día a día, permitiendo que la gestión de las mismas esté al alcance de la pequeña y mediana empresa, ya que no necesitan disponer de tantos recursos para manejarla”, concluye Obregón.