Eduardo Enrique Chacón Borja, presidente de la Asociación Salvadoreña de Empresas de Seguros (ASES)

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La Asociación Salvadoreña de Empresas de Seguros (ASES) comenzó el año pasado un proceso de reestructuración para adecuarse a las necesidades de la propia industria aseguradora. Según revela en esta entrevista exclusiva su presidente, Eduardo Enrique Chacón Borja, los objetivos han estado enfocado en cuatro pilares: “Retroalimentación y coordinación con las entidades reguladoras y la entidad supervisora para el desarrollo de un marco jurídico acorde a la realidad de la industria aseguradora del país, mayor presencia del sector en medios públicos, profesionalización de personas que trabajan en la industria aseguradora y generación de información relevante sobre el sector asegurador para la industria”. Sobre 2017 reconoce que es un año de muchos retos por “el marco normativo relacionado a la Ley General de Seguros y la Ley del Contrato de Seguros; y por otro lado, el importante reto que tiene la ASES como el anfitrión de la XXXVI Conferencia Hemisférica de Seguros FIDES 2017”. 

‘Actualidad Aseguradora América Latina’ (en adelante ‘A.A.A.L.’.- ¿Cuáles son las metas y objetivos principales marcados por ASES durante este año? ¿Y para 2017?

Eduardo Enrique Chacón.- Este año ha sido importante para ASES, pues en 2015 iniciamos un proceso de reestructuración de nuestra asociación con el objetivo de adecuarla a las necesidades que tiene la industria. Por este motivo, nuestros principales objetivos durante 2016 han estado enfocados en cuatro pilares fundamentales:

  1. Retroalimentación y coordinación con las entidades reguladoras y la entidad supervisora para el desarrollo de un marco jurídico acorde a la realidad de la industria aseguradora del país,
  2. Mayor presencia del sector en medios públicos, como inicio de un programa de cultura del seguro,
  3. Profesionalización de personas que trabajan en la industria aseguradora o que están interesadas en hacerlo, a través de diferentes cursos regulares y especializados en nuestra Escuela del Seguro, y
  4. Generación de información relevante sobre el sector asegurador para la industria.

2017 se perfila como un año de muchos retos para El Salvador, principalmente relacionados al desarrollo del marco normativo relacionado a la Ley General de Seguros y la Ley del Contrato de Seguros; y por otro lado, el importante reto que tiene la ASES como el anfitrión de la XXXVI Conferencia Hemisférica de Seguros FIDES 2017.

‘A.A.A.L.’.- ¿Cómo se está desarrollando la actividad aseguradora en su mercado durante este ejercicio y qué previsiones manejan para su cierre?

Eduardo Enrique Chacón.- Durante 2016, el desempeño asegurador, en lo referente a las primas netas, ha sido superior a las obtenidas el año anterior. Al mes de octubre, el sector reporta 494,2 millones de dólares, en comparación con octubre de 2015, con unas primas netas de 479,6 millones de dólares; esto representa una variación interanual del 3,04%.

Para el cierre del año, según estimaciones internas realizadas en ASES, la industria aseguradora podría alcanzar un crecimiento nominal entre un 3,5% y un 5%, respecto a 2015. Sobre las expectativas para 2017, se vislumbra un escenario positivo, siempre acotado a las previsiones de crecimiento del sistema financiero en su conjunto y del PIB; tasa que se estima, según datos de Fitch Ratings, entre un 3% y 5%.

‘A.A.A.L.’.- ¿Qué líneas y negocios han tenido un mejor comportamiento? ¿Cuáles, por el contrario, necesitan un impulso?

Eduardo Enrique Chacón.- Para el segundo trimestre de 2016, los ramos que reportan una mayor participación en primas son: seguros de Vida, con el 25%, seguros de Accidentes y Enfermedades, con el 19%, y comparten la tercera posición los seguros de Incendio y Líneas aliadas y otros seguros Generales, ambos con participación del 15%.

Por otra parte, los que tienen una menor participación son seguros de Autos, con un 13%, los Seguros Previsionales, Rentas y Pensiones, con un 11%, y las Fianzas, con un 2%

No obstante, a efectos de evaluar el comportamiento por ramos o líneas de negocios, también es importante destacar la siniestralidad de cada ramo: seguros de incendios y líneas aliadas un 17,3%, fianzas un 26,9%, otros seguros generales un 28%, seguros de Vida un 40,3%, seguros de automotores un 66,8% y seguros de accidentes y enfermedades un 71,3%, por último, los seguros previsionales, rentas y pensiones con el 84,9%.

Cultura aseguradora y supervisión basada en riesgo, grandes retos

‘A.A.A.L.’.- ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrenta la industria aseguradora salvadoreña?

Eduardo Enrique Chacón.- La industria aseguradora en el país tiene una participación del 2,35% en el PIB; en ese sentido, uno de nuestros principales desafíos está relacionado con la mayor penetración del Seguro en la población salvadoreña. Siendo El Salvador un país propenso a desastres naturales, entre otras situaciones de riesgo, los beneficios de contar con un seguro se vuelven una necesidad de primer orden.

Por otro lado, para éste próximo año, tal como lo mencionamos anteriormente, las autoridades del sector están migrando a un modelo regulatorio que les permita realizar una supervisión basada en riesgo, por lo que el reto de contar con un marco regulatorio que se adecue a la madurez y tamaño del mercado, también se vuelve muy relevante para la industria salvadoreña.

La industria aseguradora en el país tiene una participación del 2,35% en el PIB; en ese sentido, uno de nuestros principales desafíos está relacionado con la mayor penetración del Seguro en la población salvadoreña

‘A.A.A.L.’.- ¿Qué papel juegan en la actualidad los productores de seguros? ¿De qué forma cree que cambiará con la incorporación de nuevos canales de distribución?

Eduardo Enrique Chacón.- Los productores de seguros o intermediarios juegan un papel fundamental en el ámbito comercial de las compañías aseguradoras; en 2014 el 46,94% de las primas en El Salvador se generaron través de intermediarios o corredores de seguros.

La incorporación de nuevos canales de distribución de seguros sin duda contribuyen de forma importante a la penetración del seguro en la sociedad, y consideramos que esto no siempre está en contraposición con el trabajo realizado por los intermediarios, ya que su labor de asesoría también es muy valorada por los asegurados. No obstante, será importante que los intermediarios generen siempre valores agregados en su asesoría, de tal forma que sus clientes los vean como un aliado necesario en la administración de sus diferentes seguros.

‘A.A.A.L.’.- La formación siempre ha tenido un papel primordial en la ASES cuando en 2007 creó la Escuela de Seguros ¿Cuántos profesionales ha formado en estos casi diez años de actividad y en qué materias fundamentalmente? ¿Cómo ha evolucionado en la actualidad? ¿Sigue siendo primordial? ¿Qué queda por hacer?

Eduardo Enrique Chacón.- Uno de los pilares fundamentales en los que trabajamos actualmente lo constituye la Escuela de Seguros, tanto por la labor que realiza en la profesionalización de las personas que trabajan o están relacionadas al sector asegurador, como por el aporte que a través de ella realiza la Asociación para impulsar una cultura de seguro en el país.

Desde su funcionamiento en el 2007, la Escuela ha organizado su oferta académica centrada en dos líneas: una a través de los módulos regulares de formación organizados en dos niveles (I y II); y otra en la formación o capacitación especializada, que aborda temas de actualidad o que son relevantes para la industria en un momento determinado.

Los alumnos que cursan los niveles I y II obtienen, después de un año y medio de formación, un diploma de especialización en seguros. A la fecha la Escuela cuenta con 150 alumnos graduados de los dos niveles regulares de formación.

Las materias son impartidas por especialistas en los diferentes temas, los módulos primordiales son: automotores; transporte; vida individual y colectivo; diversos y ramos técnicos; fianzas; contabilidad de seguros; reaseguro y coaseguro; reservas técnicas y matemáticas; incendios y líneas aliadas; legislación aplicada al seguro; responsabilidad civil; comercialización de seguros; ajuste de siniestros; lucro cesante; rentas vitalicias; solvencia; principios actuariales; seguros de ingeniería;  administración de riesgos; y curso de preparación para intermediarios de seguros.

La Escuela del Seguro es muy reconocida, ya que constituye la única oferta académica formal que permite la capacitación especializada en materia de seguros. Dentro de las proyecciones está ampliar la oferta de cursos regulares con los que actualmente contamos, incursionar en la educación en línea y desarrollar alianzas estratégicas con Instituciones acreditadas en materia de seguros y universidades, para generar mayor valor agregado a nuestros estudiantes.

La Escuela del Seguro es muy reconocida, ya que constituye la única oferta académica formal que permite la capacitación especializada en materia de seguros

Generar incentivos que favorezcan la previsión y protección

‘A.A.A.L.’.- Dentro de la formación, como ha comentado, incentivar la cultura aseguradora en el país es muy importante, ¿en qué medida es necesario crear incentivos fiscales y medidas legales para el desarrollo del seguro en el país?

Eduardo Enrique Chacón.- Estamos convencidos que el fortalecimiento de la cultura de seguros es fundamental para el desarrollo del sector asegurador en el país. Como industria, las empresas asociadas a ASES trabajamos de manera individual y a través de nuestra gremial, en fortalecer ésta cultura.

Sin embargo, el desarrollo del seguro no sólo es una tarea que le atañe al sector privado; desde el sector público también es importante generar algunos incentivos que favorezcan la previsión y protección de la población a través de los seguros.

Acciones como la obligatoriedad de algunos seguros, como es el caso del seguro de automotores, que en principio cubra los daños que un conductor pueda causar a un tercero, pueden ser de mucha utilidad para proteger a los ciudadanos y difundir los beneficios del seguro. Este tipo de seguros, aunque inexistentes en nuestro país, son de rigor en países de la región y en países desarrollados.

Otro ejemplo de esto es la práctica bancaria que para amparar un préstamo solicita un seguro de deuda, un seguro de desempleo, seguro de daños, o seguro de vida, con los cuales se protege la inversión de capitales y asegura tanto al sector bancario como a la familia del deudor, ante el peor panorama que representa la muerte del acreedor de la deuda.

Asimismo, la exención de algunos impuestos en productos de seguros que promuevan el ahorro y la previsión ante la vejez, podrían motivar a la población a adquirir seguros, como una medida positiva a favor de ellos mismos y sus familias.

Sin duda, todo lo anterior supone un reto país que requiere de un esfuerzo coordinado entre industria aseguradora y sector público, y cuyos beneficios no son sólo para los asegurados, sino también para la economía del país en general.

‘A.A.A.L.’.- En cuanto a la Supervisión basada en el riesgo que se está adoptando en los distintos países latinoamericanos ¿Cómo la está afrontando la industria (valoración regional y local)?

Eduardo Enrique Chacón.- Este fue un tema que abordamos ampliamente en un panel que se desarrolló en el último Congreso Regional que se tuvo lugar el mes pasado en Costa Rica, en el cual los representantes de los países de Centroamérica compartimos los avances que en ésta materia se ha dado en cada uno de nuestros países, así como nuestra valoración al respecto.

Para el caso, a nivel regional, Costa Rica es el país de la región que se encuentra más avanzado en la adopción de nuevas reglas de solvencia para la supervisión basada en riesgos; no obstante, también sabemos que ha enfrentado importantes desafíos en el proceso de adopción de las mismas.

Para el resto de países de la región, los avances en ésta materia se han dado en diferentes vías. En el caso de Guatemala vemos como se regula en conjunto con la industria en busca de consensos para los esquemas de solvencia, y se regula el margen de solvencia; Nicaragua que estableció nuevos requisitos de capital con su ley de Seguros, Reaseguros y Fianzas del 2010; Honduras que están implementando temas de gobierno corporativo; y Panamá que está centrado en buscar un equilibrio adecuado entre la adopción de marcos regulatorios modernos y el desarrollo continuo de los mercados de seguros.

En este contexto, en El Salvador la ley actual y las normativas emitidas en relación a la ley, amparan en cierta medida una exigencia en la verificación activa de los riesgos para las compañías de seguros, que es monitoreada por el comité de riesgos que posee cada una de las entidades y activamente por el supervisor. En dichas normativas se explica la forma y el nivel de procedimientos que las empresas deben seguir para identificar, medir, controlar y mitigar cada uno de los riesgos de crédito, mercado, liquidez, operacional, reputacional y técnico. A su vez, existe una norma complementaria en lo referente al gobierno corporativo.

En este año, la industria está pasando por un proceso de actualización y adecuación del cuerpo legal que regula a las sociedades de seguros, el cual viene con un enfoque tendiente a Solvencia II, sin llegar a ser totalmente Solvencia II. Dicho marco regulatorio está siendo discutido entre los reguladores y las empresas de seguros, velando por proteger la inversión y la libre competencia, para que se garanticen las obligaciones con los asegurados, sin menoscabo del patrimonio de la industria.

‘A.A.A.L.’.- ¿Qué otros temas regulatorios y normativos preocupan desde el sector asegurador?

Eduardo Enrique Chacón.- Fundamentalmente, hay dos temas en los que estaremos concentrando nuestros esfuerzos como Asociación. El primero, como mencionamos antes, está relacionado con la Ley General de Seguros, y es que en el nuevo anteproyecto de Ley se hace una remisión a por lo menos 30 normativas técnicas que deberán ser desarrolladas para poner en vigor la Ley. Lo anterior supone, no sólo un enorme reto para la autoridad reguladora, que deberá desarrollar la normativa en cuestión, sino también que coloca a la industria en una situación expectante, al no contar de antemano con las especificaciones que vendrán dadas en normativas técnicas; en éste sentido, tienen especial relevancia las normativas que están relacionadas a los requerimientos de capital por parte de la empresas; especialmente estas normas son fundamentales para brindar certeza jurídica a las empresas de seguros en el país.

El segundo tema relevante lo constituye el trabajo que se estará desarrollando en torno a una Ley de Contrato de Seguros, la cual pretende cambiar el marco contractual establecido actualmente en el Código de Comercio que data desde 1970.

Como asociación trabajamos por desarrollar una cultura de seguro en el país apoyados en diferentes acciones: la Escuela de Seguros de ASES, el desarrollo de estudios especializados y un trabajo apoyado en los medios de comunicación para difundir todos estos temas

‘A.A.A.L.’.- La reforma de las pensiones que ha  emprendido el país ha sido un tema muy trascendente y qué ha generado distintas discusiones al respecto, ¿cuáles es su opinión sobre la reforma emprendida por el Gobierno? ¿Cómo afectará al sector de seguros? ¿Era necesaria?

Eduardo Enrique Chacón.- La reforma a la Ley de Pensiones es un tema de país en el cual cualquier cambio en el marco legal actual, traerá consigo repercusiones políticas y sociales; por lo cual su abordaje es sumamente complejo y delicado, dado que debe ser producto de mucho análisis técnico y estudios actuariales que permitan darle una solución integral y sostenida a la problemática.

Y es en ese sentido, que hemos visto como la actuación del Gobierno con su anteproyecto de reforma, partiendo de un sistema de ahorro individual a uno mixto conformado por un sistema de reparto y un sistema individual, no ha respondido a las necesidades de los cotizantes, sino más bien, a temas de financiamiento y liquidez del presupuesto gubernamental.

La reforma no ha contado con los votos suficientes para hacerse ley, por lo cual la situación actual, tanto de las Asociaciones de Fondos de Pensiones (AFP) como de las aseguradoras que poseen el seguro de invalidez y muerte para los afiliados a las AFP´s  no ha variado. De momento esa modificación a la ley no ha procedido.

‘A.A.A.L.’.- Las catástrofes naturales sufridas en los últimos años han dado la voz de alarma sobre la falta de aseguramiento entre la población, ¿Cómo potenciaría la cultura aseguradora para que exista mayor concienciación? ¿Qué medidas deben adoptarse no solo en cuanto a seguros frente de desastres naturales y también para potenciar la venta de seguros de Vida y Pensiones?

Eduardo Enrique Chacón.- El sector asegurador es uno de los primeros sectores que reaccionan ante situaciones de catástrofe o emergencia. Por ejemplo, en El Salvador, en 2001, cuando dos terremotos generaron cuantiosos daños a infraestructuras y bienes asegurados en todo el territorio nacional, el sector atendió en ese año más de 35.000 reclamos que ascendieron a 302,2 millones. Una situación similar sucedió con la Tormenta Tropical Ida, en el 2009, en donde se pagaron reclamos por un total de 30 millones a los asegurados.

Desde la Asociación somos conscientes que la educación es un tema muy importante para que la población tenga conocimiento sobre por qué es importante asegurarse y el tipo de riesgos a los que todos nos vemos expuestos cada día. Consideramos que ya varias personas reconocen en los seguros de vida una forma de garantizar la estabilidad económica de una familia, en casos de fallecimiento; asimismo, es importante ir haciendo cada vez mayor conciencia respecto a la importancia de asegurar el patrimonio.

En ese sentido, como asociación trabajamos por desarrollar una cultura de seguro en el país apoyados en diferentes acciones: la Escuela de Seguros de ASES, el desarrollo de estudios especializados y un trabajo apoyado en los medios de comunicación para difundir todos estos temas.

Los riesgos del futuro: nuevas tecnologías y las plataformas sociales

‘A.A.A.L.’.- ¿Cuáles cree que son los riesgos emergentes que debe identificar el sector asegurador? ¿Cómo combatirlos?

Eduardo Enrique Chacón.- Consideramos que los principales riesgos emergentes que se visualizan en el país, son los relacionados a las nuevas tecnologías y las plataformas sociales; la mayor penetración en la población de las conexiones a internet, da paso a los ciberriesgos y los riesgos reputacionales.

Perder datos o archivos personales y que estén disponibles en el ciberespacio para usos que no eran los previstos, es algo que genera preocupación a los propietarios de éstos y que en muchos casos puede inferir en los ámbitos personales y laborales de los individuos.

Por otro lado a nivel de empresas, la pérdida de información y el uso no ético de datos, son riesgos emergentes que pueden poner en riesgo operaciones de empresas y exponer datos que puedan traer consigo un inminente cargo para la empresa que es la propietaria de dichos datos.

En ASES creemos que una de las mejores formas de combatir los riesgos emergentes para las personas, es en principio, generar una clara conciencia de los riesgos que conlleva el uso de las tecnologías y las redes sociales, de modo tal que sean los mismos individuos el primer eslabón en la cadena de seguridad.

Para el caso de las empresas, el eslabón clave es la utilización de sistemas y redes mucho más robustas, que permitan contar con un pleno control de la información, de manera que no generen puertas traseras por donde se pueda tener el ingreso a dicha información, para luego ser manipulada o utilizada para fines comerciales.

‘A.A.A.L.’.- La ASES es muy activa en las redes sociales ¿Qué papel vislumbra tendrá internet y las nuevas tecnologías en el seguro salvadoreño? ¿Y las redes sociales?

Eduardo Enrique Chacón.- Las redes sociales son una fuente de información de mucha utilidad, pues nos permite llegar a más personas y ofertar de una forma más dinámica la variedad de productos disponibles en el mercado. A través de estas herramientas las empresas están obteniendo cada vez mejores insumos que les permiten llegar de forma más efectiva a los salvadoreños.

Cada vez más, los expertos en marketing digital de las empresas aseguradoras son clave, pues son ellos los encargados de determinar cuáles son las tendencias por parte de los consumidores, conocer a los clientes, y trasladarlo a sus directivos para tomar así las mejores decisiones en cuanto a estrategias de venta orientadas a satisfacer las necesidades de sus clientes.

En El Salvador, nuestras empresas también buscan la manera de innovar, contamos cada día con servicios novedosos, como apps exclusivas para brindar asistencia vial a poseedores de seguros de automotores, cotizadores en línea, entre otros; y, adicionalmente, podemos ver modernas campañas de redes sociales con la función principal de educar sobre las ventajas de poseer un seguro.

“La región centroamericana es una gran oportunidad para las compañías de seguros”

‘A.A.A.L.’.- ¿Cómo visualiza el mercado asegurador y reasegurador de la región de aquí a cinco años?

Eduardo Enrique Chacón.- La región centroamericana sigue siendo una oportunidad para las compañías de seguros, ya que la penetración de seguros en la población es todavía baja, lo que genera en las empresas oportunidades de crecimiento al tener la posibilidad de llevar más opciones de seguros y coberturas al resto de la población y así disminuir la brecha de protección de seguros.

Lo anterior, unido a las perspectivas de generar nuevos canales de comercialización, así como la creación de nuevas soluciones y productos de seguros, por parte de los reaseguradores y las aseguradoras, se constituyen también en ventanas de oportunidad para el sector en la región centroamericana.

Para el caso de El Salvador, la intención de la industria de participar en la discusión de los nuevos marcos jurídicos aplicables para el sector, tiene como principal objetivo hacer accesible los seguros a una mayor cantidad de personas.

Si bien es cierto, en nuestro país, el sector podría estar creciendo a mayores tasas en los últimos años, el desempeño que ha mostrado la industria en los últimos seis años ha sido de un crecimiento constante en primas, a razón de un crecimiento anual compuesto del 7,91% para el período 2010-2015.