Los niveles globales de engagement, es decir, el vínculo intelectual y emocional de los empleados con sus empleadores, se ha estancado este año, a la vez que la percepción general de los empleados sobre su experiencia laboral se está deteriorando, sobre todo en cuanto a los recursos y los programas que les permiten crecer y rendir con eficacia. El estudio de AON Hewitt ‘Trends in Global Employee Engagement’ pone de manifiesto estas conclusiones y ofrece la visión de más de 9 millones de empleados de aproximadamente 1.000 empresas en 164 países.

Según este informe, que se publica anualmente, los niveles globales de engagement de los empleados han llegado al 62% en 2014, lo que supone sólo un 1% de incremento respecto a 2013. El nivel de engagement en los países que aglutinan las 20 mayores economías y mano de obra del mundo permaneció invariable en un 61%. A pesar de unos modestos aumentos en los niveles de engagement, el estudio muestra que la satisfacción neta de los empleados con su experiencia laboral ha caído 28 puntos porcentuales en 2014.

A medida que el PIB siga creciendo, esperamos ver más inversiones en las personas por parte de las organizaciones, lo cual podría resultar en un aumento en el nivel de engagement de los empleados”, explica Ken Oehler, responsable mundial de Consultoría de Engagement en AON Hewitt. “Aun así, -añade el directivo- cualquier mejora en estos niveles de engagement podría verse contrarrestada por la creciente insatisfacción con muchos de los recursos y programas que deberían permitirles hacer su trabajo de manera efectiva, pero que en su estado actual se lo impiden. Los empleados que están comprometidos pero no disfrutan de autonomía en su trabajo, tienen mayor probabilidad de sentirse frustrados y de perder el compromiso. Esta situación genera en las empresas riesgos en forma de menor productividad y de una mayor rotación indeseada”.

Hay que “arreglar lo básico”

Estos datos han puesto de manifiesto que la satisfacción con las oportunidades de carrera—el principal factor que determina el nivel de engagement de los empleados—ha retrocedido tres puntos porcentuales. Otros factores determinantes del compromiso, como la reputación corporativa, la remuneración, la proposición de valor al empleado y la innovación, también suponen una oportunidad de mejora para las empresas, ya que cerca de la mitad de los empleados encuestados por la consultora a nivel mundial están insatisfechos con estas áreas prioritarias.

“La mejor forma de abordar con agilidad unos niveles bajos de engagement es ‘arreglar lo básico’ en áreas como la seguridad, los sistemas, los procesos y los recursos que hacen falta para que el trabajo salga adelante. Sobre esta base, las organizaciones líderes crearán una cultura de engagement si se centran en el rendimiento, el crecimiento, y un liderazgo que fomente el compromiso”, asevera Ana Isabel Dumlao, directora de AON Hewitt y responsable de Consultoría de Engagement en España.

América Latina se mantiene a la cabeza en los niveles más altos

El informe pone de manifiesto que los niveles de engagement varían de una región a otra, Así, América Latina sigue siendo la región con los niveles más elevados de engagement, con aproximadamente 7 empleados comprometidos de cada 10. Por su parte, la región de África y Oriente Medio presenta la mayor evolución positiva, con su nivel de engagement subiendo 14 puntos porcentuales desde 2012, hasta alcanzar el 67%.

En Norteamérica, el nivel de engagement se ha situado en los niveles previos a la recesión, con un 66% y la región de Asia Pacífico ha experimentado un incremento de nueve puntos porcentuales en el nivel promedio de engagement en los últimos cinco años, debido en gran parte a las elevadas oportunidades económicas en muchos mercados de la región.

Por último, en el caso de Europa, los niveles permanecen planos en un 57%, con muchos mercados pasando aún apuros por el estancamiento del crecimiento económico.