“El debate sobre la derogación de la ley se ha terminado. La reforma sanitaria está aquí para quedarse”. Con estas palabras celebró ayer el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el cierre del plazo para contratar los nuevos seguros de Salud privados.

La reforma sanitaria emprendida por el Gobierno ha logrado finalmente alcanzar 7,1 millones de inscritos en los nuevos seguros , un objetivo que al principio parecía inalcanzable por los numerosos detractores, las críticas del Partido Republicano y, sobre todo, por los continuos problemas que se han dado desde el lanzamiento de la web www.Healthacare.gov. Para Obama ha sido “un gran paso adelante”, aunque ha reconocido que la medida no “es perfecta, pero está funcionando”. Tal y como destacó en su comparecencia en la Casa Blanca, de la que se han hecho eco numerosos medios de comunicación, “la reforma promulgada en 2010 es buena para la economía y para el país, y no hay razón para volver atrás”.

A los más de 7 millones de suscriptores habría que sumar los de los Estados (14, más el Distrito de Columbia) que han establecido sus propios mercados de seguros, informa ‘El Paí’s. Estas cifras no revelan cuántos estaban antes asegurados –varias organizaciones calculan que solo el 2% carecía de póliza- y cuántos han abonado la prima correspondiente, una condición imprescindible para que entren en vigor. La secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, aseguraba ayer que su departamento estimaba que entre el 80% y 90% estaba al día de sus pagos. Este punto también recibe la crítica de los republicanos: “No sabemos el contenido de los planes que han firmado, si tienen deducciones, si han pagado las primas… Lo único que sabemos es que nuestros votantes están teniendo una interacción muy desagradable con la Obamacare”, ha señalado el senador republicano Mitch McConnell.