Artículo AMIS

En México, el ahorro para el retiro es bajo, comparado con el promedio de los países que integran la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Somos el penúltimo país en el que los adultos mayores subsisten de ingresos generados por empleo, en vez de sus transferencias públicas o privadas (pensión o ahorro para el retiro).

  • Actualmente en el país hay 4 millones de personas de 65 años y más en condiciones de pobreza, detalla un artículo de la AMIS; se estima que en el año 2050 serán más de 10 millones de personas en la misma situación, de las cuales 55% padecerán enfermedades crónico-degenerativas y  57% tendrán una vivienda propia como único patrimonio.

    Es decir, remarca la institución, estamos frente a un panorama en el que el envejecimiento acelerado de la población y las características socioeconómicas de los adultos mayores conforman uno de los principales riesgos públicos que enfrentamos.

    También se espera que, para 2050, 6.3 millones de adultos mayores no alcancen una pensión, y muchas más personas no tengan un ahorro suficiente para el retiro.

    Cuando una persona tiene una pensión insuficiente o nula es, principalmente, porque trabajó la mayor parte del tiempo en el sector informal y por ende se generó una baja cotización en el sistema de pensiones, pero lo más importante, porque no ahorró en un esquema complementario.

    Por todo esto, desde la AMIS se plantea soluciones que incidan en uno o más de los componentes de vulnerabilidad de la población adulta mayor:

    • Homologar los sistemas de pensiones.
    • Ampliar el acceso a toda la población a una renta vitalicia a través de las aseguradoras privadas.
    • Incentivar el ahorro voluntario.
    • Gestionar el riesgo de longevidad a través de las aseguradoras.
    • Proteger y potenciar el ahorro provisional.
    • Complementar los seguros públicos de seguridad social y atención de desastres a través del aseguramiento privado.

    Reforzar las medidas que promuevan un mayor ahorro voluntario

    Los bajos niveles de ahorro para el retiro, la elevada informalidad laboral y los crecientes problemas de salud, son factores que provocan las inequidades sociales, que pueden magnificarse si no se identifican, previenen, mitigan y/o compensan sus efectos sobre el bienestar social, explica la asociación.

    Por ello, añade, “es fundamental la construcción de un marco de gestión de riesgos públicos asociados con la población adulta mayor para reducir su vulnerabilidad y asignar tareas a los sectores involucrados y se debe orientar los esfuerzos de la política social y económica hacia ese fin”. A lo que añade que “en la industria de seguros creemos que tanto el sector público como privado, debemos reforzar las medidas que promuevan un mayor ahorro voluntario; también es importante insistir en políticas laborales que promuevan la inclusión, así como buscar la permanencia de los trabajadores en el sector formal”