De acuerdo a las estimaciones preliminares del informe Sigma/ SWISS RE, el total de pérdidas económicas derivadas de catástrofes naturales y desastres por las acción del hombre se estima que alcanza en este año los 113.000 millones de dólares, una cifra inferior a los 135.000 millones de dólares que se registraron en 2013. Por su parte, las pérdidas aseguradas quedan en 34.000 millones en 2014, un 24% menos que en 2013.
Del coste económico total, las catástrofes naturales suponen 106.000 millones, también, inferior a la cifra de 2013 y por debajo también de la media anual – 188.000 millones- en los últimos 10 años. En cuanto a los 11.000 fallecidos por catástrofes naturales y siniestros por la acción del hombre, la buena noticia es que han supuesto una cifra muy inferior con respecto a los 27.000 de 2013.

De la cifra total de indemnizaciones a las que tiene que hacer frente la industria asegurada este año, 29.000 millones se derivan de catástrofes naturales (37.000 millones de 2013), mientras que los desastres generados por la mano del hombre supusieron unos 5.000 millones.

EL INVERNO MÁS EXTREMO, LA CATÁSTROFE CON MÁS IMPACTO EN EL SEGURO

Tal y como se desgrana en el informe, este año comenzó con unas condiciones invernales extremas en Estados Unidos y Japón y, cuando el año llegaba a su fin, el noreste de Estados Unidos sufrió una vez más por temperaturas muy bajas y fuertes nevadas. Solo las tormentas sufridas en Estados Unidos a principios de 2014 causaron pérdidas aseguradas por unos 1.700 millones. Esto está por encima del promedio registrado en cuanto a tormentas invernales en los últimos diez años, cuando supusieron unos 1.100 millones.

Junto a estos acontecimientos, a mediados de mayo una serie de fuertes tormentas de granizo golpeó muchas partes de Estados Unidos durante cinco días, dejando pérdidas aseguradas por valor de 2.900 millones de dólares, el evento más caro del año para el sector.

La temporada de huracanes en el Atlántico ha sido relativamente leve, asevera el informe. Gracias principalmente a que ningún huracán tocó tierra en Estados Unidos, con este ya son nueve años consecutivos sin que esto suceda.

No obstante, en el caso de México el país se vio afectado por el huracán ‘Odile’ el pasado mes de septiembre. Los fuertes vientos y lluvias provocaron pérdidas aseguradas por unos  1.600 millones, principalmente porque el huracán golpeó el Cabo San Lucas y otras áreas donde estaban ubicados complejos turísticos y hoteles donde la penetración de seguro es alta. Odile ha supuesto la catástrofe más costosa después del huracán Wilma en 2005.

LECCIONES APRENDIDAS DEL TIFÓN ‘HAIYAN’

En el otro lado del Pacífico, Filipinas fue nuevamente golpeada por un tifón a principios de diciembre. Las primeras estimaciones de pérdidas por ‘Hagupit’  indican menos daños que en el caso del tifón ‘Haiyan’ en 2013. Además, los procedimientos de evacuación, gracias a lecciones aprendidas de la experiencia de ‘Haiyan’ han significado una menor pérdida de vidas.

Por último, en  el caso de Europa, una serie de pequeños eventos climáticos han golpeado a diferentes países a principios de año. El evento más importante en el Viejo Continente fue el viento y el granizo por la tormenta ‘Ela’ en junio, lo que causó importantes daños a las propiedades y vehículos en zonas de Francia, Alemania y Bélgica, resultando en pérdidas aseguradas total de 2.700 millones.

Bulgaria también se vio afectado por la actividad de granizo en junio. Otros fenómenos meteorológicos graves fueron las fuertes lluvias e inundaciones en Reino Unido, Serbia, Croacia, Italia y Francia durante el año.