Véronique Faber

Véronique Faber

Por Véronique Faber, Microinsurance Network.

 

Este año, varias agendas globales están siendo finalizadas en los grandes foros internacionales como la Cumbre de las Naciones Unidas, la COP21, el G7 y el G20.

 

La Cumbre de las Naciones Unidas en septiembre definirá la agenda de desarrollo después de 2015 en el ámbito de los objetivos de desarrollo sostenible que los Estados miembros adoptarán en los próximos 15 años. Los acuerdos sobre los cambios climáticos que han sido firmados en la COP21 en París a finales de este año serán decisivos. La conferencia COP21 fue anunciada por muchos como la última oportunidad para que la humanidad asegure su futuro.

 

El G-7 y el G-20, así como las entidades de la Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por su sigla en inglés) consideran cuestiones acerca de riesgo de catástrofe, y se concentran en una mejor integración de los países en desarrollo y de bajos ingresos en la economía mundial. Con un gran impulso por parte del gobierno alemán, los países del G-7 se han comprometido al comienzo de este año a ofrecer un seguro climático a 400 millones de personas vulnerables hacia 2020, de los cuales 100 millones deben ser alcanzados por el seguro directo.

Promoviendo el microseguro durante casi diez años, a menudo me preguntan por qué las personas con bajos e irregulares ingresos deberían gastar dinero con cobertura de seguro si tienen gastos más urgentes. Incluso para aquellos con mejor situación financiera, pagar un seguro es un trade-off difícil sin beneficio inmediato.

 

Seguro es una inversión a largo plazo y no se puede tratarlo como una prioridad cuando uno enfrenta a retos financieros diarios, ya que incluso el costo de transporte local es una barrera para llevar a un niño enfermo a un hospital cercano. Sin embargo, son estas pequeñas inversiones que abren la puerta para aumentar el bienestar de las personas y que sigan adelante.

 

Vamos, por ejemplo, imaginar un pescador: él trabaja en un ambiente de alto riesgo, y la pérdida de su barco de pesca en el mar es una posibilidad real. En el caso de que esto suceda, él pierde su propio equipo que necesita para ganarse la vida, y bien puede ser incapaz de reunir el dinero suficiente para empezar de nuevo. Las repercusiones pueden tener un largo alcance y afectar tanto a la salud de su familia como sus perspectivas futuras, a tener en cuenta su lucha para poner comida en la mesa o pagar por la educación de sus hijos. Por lo tanto, él puede entrar en la espiral de pobreza.

 

Del mismo modo, una mujer que tiene una barraca de madera y trabaje en el mercado local necesita empezar de nuevo si y cuando su barraca se incendia, un evento que es relativamente frecuente. Hay muchos ejemplos que ilustran cómo un servicio de seguro puede reponer la pérdida financiera y reducir la necesidad de personas y pequeñas empresas acceder a préstamos, ahorros o recursos de familia o de amigos para volver a rehacerse después de un choque financiero.

 

En una escala mayor, las sociedades donde mercados de seguros están en operación, presentan crecimiento económico y en inversiones, que conducen a la creación de empleos y oportunidades de negocios. En la expectativa de un riesgo de catástrofe, el seguro también promoverá la adaptación y mitigación del riesgo, y puede llevar a entornos de vida más seguros e infraestructuras estables.

 

Por lo tanto, el seguro y especialmente el microseguro, es esencial para el desarrollo sostenible, y personas vulnerables necesitan tener acceso al seguro eficaz: La población de bajos ingresos del mundo no van a lograr prosperidad duradera sin él. Cuando las personas de bajos ingresos no son capaces de gestionar el riesgo, caen de nuevo en el ciclo de la pobreza. Un amplio segmento de la clase media en los países en desarrollo está a sólo un riesgo lejos de caer en la pobreza, y el seguro inclusivo es una importante red de seguridad para ellos.

 

Los enfoques basados en los principios de seguros son la mejor manera de financiar intervenciones y facilitar el acceso a herramientas de gestión de riesgos para personas vulnerables y pequeñas empresas, no sólo porque hay un vacío financiero creciente en siniestros climáticos, pero también por adoptar una perspectiva a largo plazo.

 

Además de la pérdida de activos productivos y medios de subsistencia, la vida y la salud son riesgos prioritarios, especialmente para las personas que trabajan en el sector informal y para los pequeños agricultores. La capacidad de trabajar es el “bien” más importante, y una vida larga y buena salud son vitales para cualquier hogar en todo el mundo.

 

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el setenta y cinco por ciento de la población mundial no tiene protección adecuada contra desempleo, mala salud, discapacidad, accidente de trabajo, vejez y otras vulnerabilidades sociales.

 

El microseguro y el seguro tienen un papel complementario importante en sistemas de protección social, suscribiendo eventos asegurables y dejando que los gobiernos se concentren en la financiación pública de infraestructuras y servicios básicos de asistencia de salud. Los productos de microseguro más frecuentes en el ámbito de protección social son productos de vida; seguro de salud, incluyendo hospitalización, asistencia primaria de salud y maternidad; y cobertura de discapacidad.

 

2015 es un año promisorio para expertos de microseguro, ya que hace mucho nuestro foco es hacer con que el seguro esté al alcance de la población de bajos ingresos, y hoy tenemos la base para buscar fuera de nuestros propios círculos la conexión con otros sectores y agendas.

 

El cambio de paradigma desde un punto de vista sectorial a un enfoque inclusivo hacia la construcción de ecosistemas sostenibles no sólo es bienvenido, pero también es necesario para hacer frente a los retos ecológicos y socio-económicos mundiales.

 

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