MARSH ha examinado el papel desempeñado por la industria aseguradora en tres de los cuatro terremotos más costosos de la historia del seguro, que ocurrieron entre febrero de 2010 y marzo de 2011 en Chile, Japón y Nueva Zelanda. En el informe, bajo el título ‘Comparing Claims from Catastrophics Earthquakes’, pone de manifiesto eln papel fundamental que jugó el Seguro en el proceso de recuperación de cada país.
Así, se revela que la mayoría de las reclamaciones por siniestros derivadas del terremoto de Chile fueron resueltas en 12 meses, mientras que en Japón, la mayoría se cerró en un plazo máximo de 18 meses. No obstante, en Nueva Zelanda, donde el terremoto tuvo lugar en febrero de 2011, hay todavía muchas reclamaciones pendientes debido a problemas como el cierre del área financiera de la ciudad y las dificultades encontradas a la hora de establecer el alcance y la naturaleza del daño, información clave para la industria. A pesar de todo, el 23% de las reclamaciones se cerró en los 12 meses posteriores al terremoto, y el 38%, en un periodo de 18 meses.

“La investigación revela que hay similitudes en cómo las aseguradores interpretan y aplican el lenguaje de las pólizas en estos eventos, lo que sin duda proporciona una mayor confianza a los clientes a la hora de dotar sus provisiones y prever futuras pérdidas”, afirma David Pigot, presidente de la Global Claims Practice de MARSH. Las reclamaciones de Chile se resolvieron en un tiempo récord, aunque el país no sufrió el mismo impacto ni la restricción de zonas que hubo que aplicar en Nueva Zelanda o Japón. A pesar de la experiencia de Japón en la gestión de terremotos, los eventos sucedidos en marzo de 2011 demostraron que el país no está completamente preparado para hacer frente a un terremoto, tsunami o a una contaminación radioactiva, apunta el bróker.

“Para quienes negocian las indemnizaciones, el reto es conseguir que las aseguradoras traten al cliente como un solo cliente y no como parte de una cartera. Los aseguradores han mostrado cierta preocupación en este sentido, ya que determinadas decisiones podrían sentar precedentes en otras reclamaciones derivadas del mismo terremoto o en siniestros relacionados con el mismo”, explica Pigot.

¿CÓMO MITIGAR POSIBLES PROBLEMAS DE COBERTURA?

Según se pone de manifiesto en el informe de MARSH, los clientes pueden mitigar potenciales problemas de cobertura de varias formas, ya sea declarando los valores exactos de sus activos a las aseguradoras, examinando rigurosamente su cadena de suministros y efecto que un evento de este tipo tendría en sus clientes o entendiendo cómo se aplican los gastos deducibles y los sublímites de las pólizas.

Pigot concluye con un mensaje positivo: “Las pérdidas totales aseguradas en los terremotos de Chile, Japón y Nueva Zelanda están estimadas en 60 millones de dólares. Estos eventos fueron realmente devastadores para las poblaciones y empresas afectadas. Es alentador publicar que la industria aseguradora redobló sus esfuerzos y cumplió su papel en el proceso de recuperación”.