Con los actuales parámetros, “ningún sistema de pensiones de la región tiene asegurada su sostenibilidad fiscal o social”, sostiene un informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

  • Los sistemas de pensiones de América Latina y el Caribe no están preparados para el escenario de rápido envejecimiento de la población al que se enfrenta la región, donde se espera que para 2050 una de cada cinco personas sea mayor de 65 años. Así lo advierte el BID en el informe ‘Presente y futuro de las pensiones en América Latina y el Caribe’, en el que se radiografían los sistemas de pensiones de 24 países. Un problema añadido es la baja proporción de cotizantes, ya que solo el 52,8% de los trabajadores ha realizado aportaciones en algún momento para obtener una pensión de jubilación.

    De acuerdo con la publicación, los sistemas públicos de reparto (en países como Brasil, Honduras o Ecuador, entre otros) están diseñados para ser generosos con los trabajadores que contribuyen durante toda su vida laboral, en ocasiones perjudicando a quienes cotizan por debajo del mínimo de años para optar a una pensión (entre 10 y 35 años). En estos sistemas, el Estado subsidia una parte importante (alrededor de un 44%) de la pensión promedio que reciben quienes cotizan durante toda su vida laboral.

    “En América Latina y el Caribe, son los trabajadores de mayores ingresos quienes, por lo general, contribuyen más años. Por eso, se acaba proporcionando pensiones altas a los trabajadores de mayores ingresos, a veces dejando sin pensión a los de bajos ingresos que no hicieron las aportaciones necesarias”, señala Mariano Bosch, especialista principal de la División de Mercados Laborales del BID. “En ausencia de cambios en el diseño de beneficios, las presiones demográficas harán que los sistemas sean cada vez más generosos con el individuo, pero más costosos para el Estado”, señala Bosch.

    Por otro lado, los sistemas de capitalización individual, presentes en países como Chile, Colombia, México y Perú, entre otros, ofrecen una tasa de reemplazo de un 40%, es decir, el valor de la pensión a percibir representa menos de la mitad del último salario de cada trabajador. “La evidencia que ofrece el libro hace un llamamiento a asegurar la sostenibilidad social y fiscal de los sistemas de pensiones. En todos los países el riesgo se agrava por el rápido envejecimiento de la población. Existe el mito de que América Latina y el Caribe es una región joven, pero la realidad es que está envejeciendo mucho más rápido que el resto del mundo”, explica Carmen Pagés, jefa de la División de Mercados Laborales del BID.

    Este estudio, que incluye una serie de indicadores para 34 sistemas de pensiones de 24 países de la región, “busca contribuir a cerrar la brecha de información existente sobre los sistemas de pensiones en América Latina y el Caribe”, señala el organismo. “Pese a su gran importancia para el ciudadano y para las cuentas del Estado, las características y consecuencias de los distintos diseños del sistema de pensiones son ampliamente desconocidas en la región”, añade Bosch.

    Puede descargar ‘Presente y futuro de las pensiones en América Latina y el Caribe haciendo’ clic aquí.