José Manuel Camposano Larraechea, presidente de la Asociación de Aseguradores de Chile A.G (AACH)

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“Somos un actor gremial que tiene una opinión. Con la mirada puesta en el desarrollo del mercado, que contribuye con propuestas concretas y públicas donde vemos que los seguros pueden aportar un desarrollo del país”, explica José Manuel Camposano Larraechea, presidente de la AACH, en esta entrevista en exclusiva. Esta organización, que tiene ya 117 años, pivota sobre dos ejes: “Representar a la industria con una opinión técnica e impulsar el desarrollo de la misma. Por lo menos en el corto plazo, seguirán siendo los focos más relevantes”. Camposano hace también en sus declaraciones un repaso de las diversas iniciativas legislativas que les preocupan (los límites de inversión en el exterior, rebajar la prima ante la no ocurrencia del siniestro o las iniciativas impulsadas por el Gobierno en pensiones…), así como las tendencias y riesgos a los que tiene que hacer frente la sociedad chilena y el seguro, en particular. Un sector que, tal y como reconoce, goza de “una sólida penetración”. Y es que, “en una época adversa en lo económico, los chilenos están optando por protegerse. Está primando la mayor cultura de seguros”. Respecto a FIDES, el presidente de la AACH destaca su carácter de “gran comunidad”, que “nos ayuda a entender las mejores prácticas, las normativas, los aciertos y errores de otros mercados”. “Es un gran espacio de colaboración y de compartir experiencias”, concluye.

‘Actualidad Aseguradora América Latina’ (en adelante ‘AAAL’).- El pasado mes de junio fue reelegido para un nuevo período de dos años como presidente del gremio. Desde que está al frente de la AACH, ¿qué medidas y principales acciones ha emprendido? ¿Y cuáles son los objetivos marcados para este nuevo periodo?

José Manuel Camposano.– En el mundo actual, la ciudadanía está exigiendo cambios y revisiones de los modelos, políticos y económicos, que hasta ahora hemos entendido como válidos. Los cambios demográficos, la inmigración, la longevidad, el cambio climático, las formas de entender el trabajo, la salud, etc., imponen desafíos a los gobiernos, políticos y empresas; al mundo público y al mundo privado. Ni Chile, ni los seguros son ajenos a esto. En nuestro país atravesamos actualmente por un cuestionamiento del sistema previsional del cual somos parte, al proveer productos para las pensiones (Rentas Vitalicias). Se están discutiendo una reforma laboral, temas constitucionales, mayor protección a los consumidores.

La AACH es un actor gremial que tiene una opinión y propuestas en estos y otros ámbitos. Con la mirada puesta en el desarrollo del mercado, contribuimos con propuestas concretas y públicas en estas y otras materias donde vemos que los seguros pueden aportar al desarrollo del país. Por ejemplo, hemos propuesto una mesa público–privada para estudiar el aseguramiento de infraestructura pública contra terremotos, materia de gran importancia, ya que, por ahora, el Estado no contrata seguros para sus edificios o infraestructura vial.

‘AAAL’.- Desde que se formó la Asociación, ¿cómo ha ido evolucionando y cuál es el papel principal que tiene actualmente? ¿Cambiará a futuro dicho papel?

José Manuel Camposano.- Nuestra asociación tiene ya 117 años, muchas cosas han marcado su evolución. En su inicio, fue más bien un lugar de encuentro de los empresarios del seguro y que desarrolló un mercado en el país. Hoy el rol ha cambiado mucho. Primero hay leyes como las de libre competencia o de responsabilidad civil de las personas jurídicas que imponen un marco de acción muy claro y donde nuestro gremio ha sido pionero en adaptar y desarrollar políticas internas para su cumplimiento. Desarrollamos un marco para la autorregulación hace ya 14 años y nos certificamos en materia de calidad y riesgo operacional.

Actualmente tenemos dos roles primordiales: representar a la industria con una opinión técnica e impulsar el desarrollo de la misma. Por lo menos en el corto plazo, dichas directrices seguirán siendo los focos más relevantes.

Sólida penetración

‘AAAL’.- Chile es uno de los mercados de seguros más maduros de Latinoamérica, ¿cómo se ha desempeñado el sector en este primer semestre? ¿Cerrará en positivo este 2016?

José Manuel Camposano.- A junio 2016, el mercado asegurador chileno registró un crecimiento real del 12,6%. La prima directa ascendió a 6.125 millones de dólares. En específico, los seguros generales crecieron un 4,2%, llegando así a 1.782 millones. A su vez, los seguros de vida ascendieron a 4.342 millones de dólares, equivalente a un aumento de 16,4%. Estas cifras demuestran un mercado de seguros con una sólida penetración. En una época adversa en lo económico, los chilenos están optando por protegerse. El sector asegurador venía tradicionalmente creciendo a 1,5 veces el ritmo de la economía, pero, pese a la desaceleración, está primando la mayor cultura de seguros.

Los chilenos han comprendido, en la experiencia de uso, que los seguros son herramientas eficientes para proteger su vida y sus bienes. La industria cuenta con 62 millones de seguros contratados y paga 18 millones de siniestros al año, es decir, hoy existe una gran cantidad de personas que ha tenido una experiencia exitosa con los seguros, particularmente si se considera que tenemos alrededor de 17 millones de habitantes.

‘AAAL’.- ¿Qué líneas y negocios han tenido mejor comportamiento en lo que va de año? ¿Cuáles, por el contrario, necesitan un impulso?

José Manuel Camposano.- En seguros generales, tomando en cuenta las variaciones y las participaciones de los respectivos ramos, destaca los seguros de cesantía, con un aumento real del 15,3%. En un país sísmico como el nuestro, los seguros de terremoto y maremoto crecieron un 5,2%, mientras que incendio ordinario registró una variación del 5,7%. Los seguros de garantía aumentaron en un 35,2%.

Por otro lado, los seguros generales con menor dinamismo fueron el Seguro Obligatorio de Accidentes Personales (SOAP) (-14,5%), los seguros de todo riesgo, construcción y montaje (-21,1%), otros riesgos adicionales a incendio (-27,1%) y otros riesgos de la naturaleza (-25,1%). Finalmente, los seguros de casco aéreo registraron una baja del 24,6%.

Para los seguros de vida, los mayores aumentos se registraron para los ramos de rentas vitalicias de vejez (22,4%), rentas vitalicias de invalidez (43,5%), seguros con cuenta única de inversión (20,8%), temporal de vida (13,1%) y seguros con APV (11,2%). A su vez, el ramo de incapacidad o invalidez registró una baja del 2,7%.

El mercado, más restrictivo para cubrir riesgos

‘AAAL’.- Chile es un país muy expuesto a las catástrofes naturales, ¿Cuáles serán los efectos del cambio climático y en concreto en los seguros?

José Manuel Camposano.- Los efectos ya los estamos viendo, la cantidad de catástrofes naturales que estamos observando al año son importantes. En los seguros, gran parte de este tipo de riesgos son cedidos a las reaseguradoras, sin embargo, el mercado se ha ido poniendo más restrictivo. Por ejemplo, en la cobertura de incendio para plantaciones forestales hay menos oferta. Por un lado, hay una tendencia a cubrirse más, mayor demanda, dados los efectos del cambio climático, y por otro lado, un mercado selectivamente restrictivo en cuanto a la oferta.

‘AAAL’.- Desde la asociación han impulsado muchas iniciativas, como el primer mapa de riesgo sísmico y de tsunamis del país, ¿Qué resultados están teniendo?

José Manuel Camposano.- Antes que todo, el Mapa de Riesgo Sísmico permite que, por primera vez en Chile, tanto privados como autoridades, puedan contar con información territorial sobre riesgos de terremoto y tsunami, y comportamiento de los distintos tipos de suelos. Algo único en nuestro país. Adicionalmente, el modelo sirve también para que las compañías tengan un estimador del riesgo por sismo en una cartera de estructuras y de esa forma gestionen su exposición y eventuales reservas catastróficas. Esta herramienta es útil para medir un portfolio, no un riesgo particular de una vivienda. La prima es una variable que se mueve por razones técnicas y comerciales de cada compañía.

En un país de catástrofes naturales como Chile, es un gran avance tener un “mapeo” del suelo cada 4 kilómetros cuadrados. Los desarrollos científicos del proyecto están finalizados y los hemos compartido con  las comunidades científicas y académicas de nuestro país. Más allá, de esto, la calibración del modelo todavía continúa y es una labor de gran precisión que demanda horas expertas. Más allá del tiempo que tomemos, estamos seguros que es un paso relevante para el seguro catastrófico y nuestro país.

A pesar de que la industria de seguros representa hoy un 4,7% del PIB, una parte de la población no cuenta con seguros y prefiere auto-asegurarse. Considerando las ventajas que ofrecen los seguros, es necesario seguir reforzando la educación financiera de los chilenos

“FIDES es un gran espacio de colaboración y de compartir experiencias”

“FIDES es un gran espacio de colaboración y de compartir experiencias”

‘AAAL’.- ¿Cuál es su papel como representante de la AACH dentro de FIDES?

José Manuel Camposano.- Hemos tenido diversos roles en FIDES, desde ser parte activa de su dirigencia hasta nuestro rol como miembros. Hoy estamos aportando en lo que FIDES nos solicite, con gran entusiasmo.

‘AAAL’.- ¿Qué les aporta pertenecer a FIDES?

José Manuel Camposano.- FIDES es una gran comunidad que en el mundo globalizado que vivimos nos ayuda a entender las mejores prácticas, las normativas, los aciertos y errores de otros mercados, es un gran espacio de colaboración y de compartir experiencias.

‘AAAL’.- ¿Cuáles son los servicios que más utilizan y más valoran?

José Manuel Camposano.- Lo que más utilizamos es solicitar y compartir experiencias técnicas en diversas materias en que requerimos legislación o experiencia internacional comparada.

‘AAAL’.- Chile es un país muy maduro en cuanto a penetración de seguros en el PIB, no obstante, se encuentra rezagado en comparación con otros países, ¿cómo ve la cultura aseguradora y financiera en Chile? ¿Cómo impulsarla entre la sociedad?

José Manuel Camposano.- La industria aseguradora en Chile es un área de la economía que ha crecido, desarrollado y consolidado por más de 160 años, cumpliendo un rol social de importancia. Junto al crecimiento del país, ha crecido también la industria de seguros y hoy representa un 4,7% del PIB. A pesar de esto, una parte de la población no cuenta con seguros y prefiere auto-asegurarse. Considerando las ventajas que ofrecen los seguros, es necesario seguir reforzando la educación financiera de los chilenos.

En este sentido, la asociación ha apoyado a los jóvenes desde la educación básica en el colegio, mediante un taller de educación financiera que se desarrolla desde el año 2014, con el juego Asegura2. Este juego ya se ha desarrollado en más de 30 colegios, y la idea es seguir haciéndolo, como un programa permanente. Igualmente, mediante una alianza con el portal UNIVERSIA, se entregan contenidos en un curso de inserción laboral para el empleo y autoempleo, en formato de e-learning.

El año pasado, más de 30.000 alumnos del último año de educación superior estudiaron con este curso. El mercado asegurador local cuenta todavía con mucho potencial de crecimiento, hasta llegar a tasas de penetración similar a la de países desarrollados.

‘AAAL’.- ¿Cómo cree que se adap­ta el mercado de seguros latinoamericano a las normativas centradas en Capital Basado en Riesgo o Solvencia II? ¿Afectará este cambio a al­gunas aseguradoras? ¿Cómo se está desarrollando en concreto esta normativa en Chile?

José Manuel Camposano.- Hace 10 años, en 2006, la Superintendencia de Valores y Seguros publicó el primer white paper con el nuevo modelo de Supervisión Basada en Riesgos y desde 2013, anualmente, se han ido realizado ejercicios de impacto cuantitativo. Durante este periodo, se ha ido trabajando en instancias técnicas con la Superintendencia, para ir ajustando los requerimientos de capital de acuerdo a la realidad local. El proyecto de ley de Capital Basado en Riesgos está en trámite, a la espera que se apruebe la ley que busca reemplazar la actual Superintendencia por una Comisión de Valores y Seguros. Una vez aprobada la ley de Capital Basado en Riesgo, existe un plazo máximo de 60 meses para aplicar Capital Basado en Riesgo en su totalidad. Como se ve, Chile está avanzando, pero a la vez existe un itinerario pre definido, que establece los plazos para alcanzar el hito final de tener CBR plenamente vigente.

‘AAAL’.- Y en cuanto a otros retos regulatorios que están sobre la mesa ¿cuáles preocupan más al mercado?

José Manuel Camposano.- La industria aseguradora es el segundo inversionista institucional en Chile, con un monto que bordea los 50.000 millones. En ese rol de inversionistas, las compañías de seguros también son impulsoras del desarrollo económico del país. Los actuales límites de inversión en el exterior restringen la búsqueda de mayores retornos y una mayor diversificación geográfica. Igualmente, considerando que las inversiones de las compañías de seguros representan el 21,2% del PIB, se requeriría una mayor profundidad del mercado de capitales.

Además nos preocupan diversas iniciativas legislativas, tales como la propuesta de rebajar la prima ante la no ocurrencia del siniestro en la primera mitad del contrato. Por último, el reciente anuncio presidencial en materia de pensiones requerirá ser analizado detalladamente por parte de la industria, considerando las diversas propuestas.

Como industria hemos aportado al debate con ideas concretas como por ejemplo: revalidar el Ahorro Previsional Voluntario Colectivo (APVC),  la creación de seguros que protejan a los individuos ante las “lagunas previsionales”, dada la realidad del mercado laboral, donde los trabajadores se convierten a independientes o se retiran de la fuerza laboral y la  creación de la “Bonificación a la Mujer para las Pensiones.

Camposano‘AAAL’.- No obstante, el sistema de pensiones en Chile es de los más admirados de la región e incluso alabado por otros países a nivel mundial. ¿Qué aspectos puede mejorar?

José Manuel Camposano.- El tema de las pensiones es neurálgico para las actuales y futuras generaciones, y éstas dependen del ahorro. En Chile, las compañías de seguros han sido pieza clave en la masificación del ahorro, creando conciencia en las personas sobre la importancia y el valor del ahorro periódico, desde muy joven. No en vano nuestra industria paga mensualmente las pensiones a 530.000 chilenos.

A más de treinta años de su implementación, las Rentas Vitalicias son la modalidad de pensión preferida por los chilenos retirados. Más del 65% de los jubilados optan por esta alternativa. La Renta Vitalicia es el producto estrella de la modernidad, pues otorga una pensión estable en términos reales, para toda la vida. Como industria hemos aportado al debate ideas concretas, como mencioné anteriormente.

‘AAAL’.- En julio entraron en vigor las nuevas tablas de mortalidad para el cálculo de las pensiones de los afiliados al sistema de ca­pitalización individual, ¿urge un cambio en el actual sistema de pensiones? ¿Están orientadas en ese as­pecto las nuevas normativas enfocadas a las rentas vitalicias? ¿Se deberían potenciar nuevos productos al respecto?

José Manuel Camposano.- Los cambios demográficos a los que nos enfrentamos están modificando todos los paradigmas. Nuestra población está envejeciendo, lo que unido a una  mayor longevidad, bajas densidades en las cotizaciones y bajas tasas de interés, hace impostergable el plantear alternativas para mantener la seguridad y calidad de vida de nuestros habitantes, en el período de retiro. Para 2040 en nuestro país habrá solo 3,5 adultos en edad productiva, por cada persona de la tercera edad.

Estos factores han gatillado un intenso debate previsional en nuestro país, después de las reformas aprobadas el 2008, cuando se agregó el pilar solidario al sistema previsional chileno.

La gran pregunta es ¿cómo aumentar las pensiones? Nosotros no percibimos que se requieran cambios estructurales al sistema de pensiones imperante. Por razones que no se pueden detallar aquí, las pensiones son más bajas que lo esperado, en particular respecto al último sueldo que percibió la persona mientras estaba activa. Frente a ello, la única respuesta racional y eficaz es aumentar el ahorro, tanto en montos como en regularidad.

Las propuestas concretas de nuestro gremio son: revalidar el Ahorro Previsional Voluntario Colectivo (APVC),  la creación de seguros que protejan a los individuos ante las “lagunas previsionales”, la creación de la Renta Vitalicia Variable y la Bonificación a la mujer para las pensiones.

En promedio, la densidad de cotización bordea el 50%. Esto es, que sólo se cotizan aproximadamente 20 años de una vida laboral de 40 años. La baja tasa de cotización se asocia a “lagunas previsionales“, períodos donde el trabajador no cotiza ya sea por desempleo, informalidad al convertirse en independiente, o al retirarse de la fuerza de trabajo por otros motivos. Ante esto, hemos propuesto crear un “Seguro previsional”, que sea capaz de cubrir los aportes previsionales de los trabajadores, evitando el daño que se produce en el largo plazo y mejorando así las futuras pensiones.

La propuesta de Renta Vitalicia Variable contempla un monto de renta fija y un monto de renta variable; la proporción entre las dos rentas obedece a la decisión del afiliado, con un mínimo fijo para que los pensionados no amenacen las cuentas públicas. De esta forma, los pensionados podrán traspasar totalmente el riesgo de longevidad a las Compañías de Seguros de Vida y compartir el riesgo financiero de la parte variable, con la posibilidad de beneficiarse de mayores rentabilidades de la inversión en el mercado financiero.

La creación de la Bonificación a la  mujer para pensiones, se presenta como una manera eficiente de cerrar la brecha de género, sin afectar las pensiones de los hombres o dueñas de casa, ni introducir distorsiones. A nuestro parecer unificar las tablas de mortalidad no es una buena solución. Implica una disminución significativa a la pensión de los hombres y también de las mujeres dueñas de casa pensionadas, que reciben una jubilación de sobrevivencia de sus cónyuges. Proponemos compensar la menor pensión de las mujeres al jubilar, calculando el monto con la tabla femenina y luego con la masculina. La diferencia entre ambas cantidades, se cubriría con este “Bonificación  la Mujer para las Pensiones”. Los primeros cálculos, indican que esta solución aumentaría la pensión de las mujeres en promedio en 10,5%.

‘AAAL’.- Y en cuanto  al proyecto de ley en que se amplía el límite de inversión en el exterior para las compañías de seguros y que establece que no será inferior al 20%, ¿qué beneficios traerá?

José Manuel Camposano.- El proyecto contempla un aumento en el límite de inversión en el exterior, y una autorización para invertir en acciones de concesionarias de obras públicas. Ese proyecto es iniciativa del Ejecutivo. En Chile las emisiones son limitadas, y eso dificulta que las compañías puedan encontrar instrumentos de inversión para respaldar sus reservas técnicas de largo plazo. En ese sentido, aumentar la posibilidad de invertir afuera, redunda directamente en una mejor rentabilidad, que permitirá ofrecer mejores condiciones a los asegurados.

Por lo general las compañías invierten en instrumentos de renta fija de largo plazo, aunque también destinan una parte menor a otros activos, como private equity. La industria para invertir en el extranjero prefiere los fondos, pero el fuerte es inversión directa en instrumentos cuidadosamente seleccionados. Ampliar la inversión en el exterior es muy positivo.

Vamos bien encaminados, siempre hemos operado pensando en las próximas tendencias”

‘AAAL’.- En la Tercera Conferencia Internacional (CiiA) revolución digital que cambia constantemente las formas actuales en la economía y en la sociedad: Big Data, robótica, nanotecnología, genoma humano, inteligencia artificial, “sharing Economy”… ¿Cómo debe actuar el sector asegurador ante estos grandes retos? ¿Está preparado? ¿Cómo serán y cómo se comercializarán los seguros del futuro?

José Manuel Camposano.- La Conferencia Internacional “Los Seguros en la Era Digital” que organizamos, tuvo como objetivo analizar y proyectarse a las innovaciones y cambios que nos imponen los avances tecnológicos, tanto en la forma de hacer negocios como en la relación con los clientes. Después del debate, nos queda claro que hay mucho que trabajar, porque los cambios tecnológicos son vertiginosos e impactan a todos los sectores, aunque vamos bien encaminados, ya que siempre hemos operado pensando en las próximas tendencias

Hay temas que desde ya nos cuestionamos. Algunos expertos señalan que en 4 años comenzarán a masificarse los autos que se manejan solos.  ¿Cómo operan los seguros cuando esto sea una realidad? Es una pregunta que debemos formularla desde hoy, porque será una realidad en un futuro cercano. En el caso de los vehículos, hoy toda la normativa está enfocada en la responsabilidad del conductor, ¿qué pasará cuando no haya piloto? La irrupción de las tecnologías no tripuladas y la multiplicación del conocimiento a través de la inteligencia artificial redefinirán el puzzle de responsabilidades civiles y penales. Cambiará la tarificación, costo, frecuencia, oferta y definición de productos, como también la demanda por seguros.

En el ámbito de la salud, la tecnología permitirá monitorear conductas y anticipar riesgos que supone un asegurado, determinando de manera más personalizada y precisa la materia asegurada. Aunque el acceso a las tecnologías y el consumo se ha democratizado a niveles antes impensables, la gente aún así aspira a contar con protección para encarar sus destinos y es ahí donde como industria podemos hacer un aporte significativo.

Hay un sinnúmero de ejemplos de nuevos modelos empresariales que alteran los paradigmas: televisión versus netflix y Youtube, Hoteleros versus Airbnb, drones versus los mensajeros, fax versus mails y la gigante Walmart versus Alibaba, que en abril anunció haber superado en ventas por internet al mayor minorista del mundo.

Es esencial tener una mirada más moderna del país, apuntando a que el futuro de las empresas flexibles, con trabajadores, robots y máquinas desarrollando muchas labores.

Según expertos de aquí a 10 años la inteligencia artificial podría hacer el 80% del trabajo de los médicos y ya hay robots que producen al costo medio de un trabajador chino, podemos ver que en el futuro muchos puestos de trabajo serán reemplazados por máquinas y es ahí donde nos tenemos que adaptar.

Habrá que redefinir estrategias de fidelización de clientes, diferenciación de productos y servicios, análisis de datos, ciberseguridad, entre muchos otros aspectos. Será sinónimo de buena gestión de cada empresa abrazar la tecnología y maximizar los resultados que podemos obtener de ella, y en ese sentido a los directivos les urge capacitarse.

‘AAAL’.- ¿Cómo ve la llegada al mercado de grandes grupos aseguradores, muchos de ellos europeos, que se está produciendo en los últimos tiempos? ¿Qué cree que pueden aportar? ¿Es una evidencia clara del atractivo del país y la industria aseguradora?

José Manuel Camposano.- La llegada de compañías extranjeras muestra la confianza en el país, su desarrollo y en particular de la industria. Esto se ve reflejado en las compañías de vida donde, en los últimos 10 años, se ha observado un aumento sostenido en las compañías extranjeras con respecto al total.  Actualmente, tanto en compañías de seguros vida como en generales, un 55% de ellas están en manos de capitales extranjeros.

Creemos que es muy positivo para el mercado ya que nivela la industria hacia estándares internacionales.

Camposano

Desafíos de la industria

‘AAAL’.- ¿Qué otros retos cree que deberán hacer frente el mercado asegurador en un futuro? ¿Cómo visualiza la actividad aseguradora chilena de aquí a 10 años?

José Manuel Camposano.- La industria de seguros en Chile enfrenta los siguientes desafíos:

A nivel global, los mismos desafíos que se enfrentan en el mundo, y que nos impactan en este mundo integrado:

  • La revolución digital y el impacto de los medios sociales.
  • El envejecimiento global.
  • Desafíos políticos, con un enfoque más proactivo y visible que antes.
  • Regulación intervencionista.
  • El impacto continuo del cambio climático.

En Chile, además vemos los siguientes desafíos:

–  Nuestro país lleva casi 30 años de crecimiento sostenido, lo que ha generado un cambio muy importante en el comportamiento de los consumidores; hoy exigen más información, más transparencia y sobre todo un cumplimiento de la promesa que se les hace cuando compran un producto. En este contexto, nuestra misión es darles a conocer cuáles son sus riesgos y ofrecerles soluciones para mitigarlas financieramente.

– Respecto a los cambios demográficos, nos enfrentamos a las siguientes contingencias:

  • Pensiones, actualmente el gobierno está trabajando en una agenda de modificaciones al sistema de pensiones. Se esperan propuestas de corto y largo plazo.
  • “Salud” y el futuro de las Isapres.

– Con el mayor crecimiento del país, hemos visto un aumento del parque automotriz en Chile de un 80% en la última década, lo que se suma a que carreteras no son suficientes para que el tráfico fluya y los tiempos de desplazamiento disminuyan, aumentan las probabilidades de accidentes de tránsito: en Chile cada auto asegurado tiene un siniestro cada cuatro años. La situación de delincuencia por otro lado, junto al precio de los repuestos, ha impactado en el aumento de robos de autos y de accesorios. Situación que ha expuesto varios desafíos como por ejemplo, el tiempo de demora en la reparación de vehículos, el stock de repuestos, la falta de talleres certificados.

– Regulación: Con el ingreso de Chile a la OCDE en 2010, hemos visto un fuerte impacto en las normas y regulaciones de la industria de seguros, tan profundo como los experimentados en 1980 (que marcaron el desempeño de la industria hasta la actualidad) y, por lo tanto, puede tener implicancias significativas en la forma como se desarrollará este mercado en los próximos años. Actualmente el foco de la SVS es:

  • Solvencia – Supervisión Basada en Riesgo.
  • Conducta de mercado.
  • Gobiernos Corporativos.
  • ORSA (autoevaluación de la gestión de los riesgos).

– Chile es un país de naturaleza catastrófica por su geografía (terremotos, actividad volcánica, ahora aluviones), a lo que se suman otras catástrofes producidas por el hombre, cómo incendios.