El Informe ‘Global Risks’ es como una caja de herramientas, es decir, no solo engloba investigación, sino encuestas a 900 expertos, consultoras y thinks tanks de la mayoría de países de todo el mundo con el objetivo de evaluar los riesgos globales por su probabilidad e impacto, tal y como explicaba Alex Lehmann, Group Chief Risk Oficer y presidente Regional de ZURICH, durante la presentación el pasado viernes en Madrid del estudio, que elabora el Foro Económico Mundial. Para componer esta caja de herramientas este año, además, el informe aporta por primera vez las causas y soluciones para paliar estos riesgos, puntualizó Gianluca Piscopo, director general de ZURICH EMPRESAS en España, además de datos a nivel nacional sobre cómo perciben las empresas los riesgos globales en sus países.

Entre los 28 riesgos globales evaluados y divididos en cinco categorías –económica, ambiental, geopolítica, social y tecnológica- llama la atención que son los riesgos geopolíticos los que ocupan el primer puesto, tras cinco años sin aparecer en la lista, principalmente por la repercusión que pueden llegar a tener a nivel mundial. En esta misma categoría, los conflictos interestatales con consecuencias regionales, las armas de destrucción masiva y los ataques terroristas son los tres riesgos que destacan por haberse intensificado más en cuanto a impacto y probabilidad respecto al año pasado. “Se ha dado un cambio hacia los riesgos políticos y sociales, por la desigualdad de los ingresos, el desempleo, las fricciones geopolíticas que hacen que el entorno sea inestable y frágil”, asegura Lehmann. Unos riesgos que como subrayó el directivo se observan en un horizonte a largo plazo, de aquí a diez años. “Ahora estamos viendo como esto provoca fricciones geopolíticas con un alto impacto y graves cambios que pueden cambiar el escenario mundial creado desde el final de la Guerra Fría”.

Hay tres temas que se ponen de manifiesto en este informe y que surgen de los mapas de interconexión: el juego entre la geopolítica y la economía, “ya que aunque la unión de política y economía tiene partes positivas y hay que tener muy en cuenta estos riesgos”. También alertó sobre la aparición de nuevos sistemas políticos que están surgiendo y  “ponen en riesgo el sistema creado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM)”. El segundo punto se centra en las consecuencias de la acelerada urbanización, ya que “se está dando un incremento de las megaciudades pero el 40% de la población vive en zonas urbanas muy deprimidas, sobre todo en Asia y África”, además, a esto hay que sumarle los riesgos a la salud, ya que se trasmiten de ciudades en ciudades, como las pandemias. Y por último, tener en cuenta que puede crecer la instabilidad social”.

El tercer riesgo a tener en cuenta es la mala utilización de la tecnología emergente. Aunque las ventajas son muchas, y las vemos en el día a día, “hay partes negativas que vemos actualmente en el avance de las nuevas tecnologías como son los ciberataques o en el caso de diluir responsabilidades. Con los avances en nanotecnología, inteligencia arficial, como por ejemplo, en el caso de los coches que van sin conductor, ¿quién tiene las responsabilidades en un accidente?”, se preguntó Lehmann.

Gobernanza global, más allá de las fronteras

Ante estos riesgos emergentes, quiso hacer una llamada de atención sobre la conveniencia de estudiarlos “en un contexto de gobernanza global, más allá del país y de la frontera. Es un reto para los gobiernos y es necesario impulsar la participación público privada, ya que la tecnología no es solo la ciencia y grandes oportunidades, sino también tiene grandes retos”.

El último riesgo que ha querido resaltar Alex Lehmann durante su presentación es “clave”, ya que dos terceras partes de la población tendrán un acceso limitado al agua en 2050. Junto a esta escasez del agua se suma el riesgo de inundaciones que podría suponer más de 50.000 millones anuales en gastos derivados por las inundaciones. “Esto supone grandes desafíos sociales, pero no solo hay que pensar en estos retos de manera global, sino también hay que verlos a nivel individual de las empresas”, apostilló.

Frente a este riesgo,  para el directivo el seguro jugará un papel estabilizador de la economía, como ya lo jugó en 2008 y con la crisis económica. Pero también el sector cambiará de forma importante, explicó, frente a los retos demográficos, como el tema de la longevidad, sobre todo en las economías desarrolladas, o el aumento de la juventud en el caso de Asia y América Latina, así como el surgimiento de la clase media, lo que dará “grandes oportunidades al seguro”.

España percibe como principal amenaza la crisis de liquidez

El informe refleja datos a nivel nacional sobre cómo perciben las empresas los riesgos globales en sus países. En el caso de España, la principal amenaza es la crisis de liquidez, un problema que entre las economías europeas solo comparte con Portugal. Por el contrario, para Suiza, Alemania y Austria, las principales preocupaciones son un fallo en el sistema financiero o a nivel institucional, coincidiendo con 30 de las 45 economías avanzadas que se han analizado.

Para los mercados emergentes y las economías en desarrollo, el principal riesgo es también la crisis financiera, si bien le sigue en segundo lugar el precio del petróleo, situándose en tercer lugar la crisis de liquidez.

“Hay que crear los Estados Unidos de Europa”

En la presentación de Madrid realizó una ponencia Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano, quien comenzó sus palabras afirmando que “el futuro de España está fuera de España” y matizando que los riesgos en geopolítica mundial ya están ocurriendo y que se pueden observar en la evolución económica actual de China o África, el mundo está cambiando: “Estamos ante la tercera gran revolución mundial, mucho más intensa y extensa que la primera revolución industrial y en el que la variable clave será la urbanización”.

Emilio Lamo coincidió con Lehmann en señalar que el mundo funciona como algo global, una sola sociedad pero que las gobernanzas son territoriales, “hay población global pero políticas territoriales, el principal problema es que no hay instrumentos políticos para poder gestionar los problemas”. Lamo explicó que se está dando un crecimiento asimétrico con grandes diferenciales de ritmo de crecimiento que además se han visto reforzados por la crisis económica. Estas causas se observan en la divergencia demográfica entre Este y Oeste y una convergencia tecnológica entre Este y Oeste.

Desde su punto de vista, las potencias demográficas se transformarán en potencias económicas y también en potencias políticas por su capacidad de votación, por eso el poder global de observa entre 2010-2050 en Estados Unidos, que decrece pero lentamente, y China, seguidos por la India. Europa, subrayó, se encuentra “más sola y depende de energías externas”, afirmando que “ya no estamos en el centro del mundo, solo para los europeos somos una gran potencia, por eso, ¿seremos capaces de construir nuestra historia?”. Para Lamo el futuro de Europa pasa necesariamente por crear los Estados Unidos de Europa.