Aunque las grandes catástrofes naturales colman los titulares de los medios de comunicación, sin embargo son los pequeños cambios en el tiempo los que más afectan a la actividad empresarial. Las compañías no pueden controlar el tiempo, pero sí limitar su impacto, recuerda ALLIANZ GLOBAL CORPORATE & SPECIALTY en su estudio ‘El negocio del tiempo – Cómo las compañías se pueden proteger contra la creciente volatilidad meteorológica’. En el mismo se apunta que un impacto económico de la cada vez mayor versatilidad del tiempo excede por mucho las ya de por sí enormes sumas que se asocian anualmente a las catástrofes naturales.
La aseguradora estima que el impacto de la variación del tiempo habitual en la economía de la Unión Europea podría alcanzar los 561.000 millones de dólares (406.000 millones de euros) en un año. Esta cifra dista mucho del impacto de los grandes desastres naturales. Y es que, durante 2012, se produjeron en total 905 catástrofes naturales en todo el mundo (de las cuales el 93% estaban relacionadas con el tiempo) que costaron 170.000 millones de dólares (125.000 millones de euros) a la economía mundial.

Basándose en el impacto de los siniestros derivados del tiempo en el sector asegurador, el informe muestra que el coste directo de la volatilidad meteorológica está creciendo significativamente. Según el grupo, en los últimos tres años, los daños por meteorología extrema cubiertos por las aseguradoras ascendieron a 70.000 millones (50.930 millones de euros) anuales. En cambio, en 1980, el sector “solo” tuvo que pagar 15.000 millones (10.900 millones de euros) por este tipo de siniestros.

Conocer los efectos ocultos del tiempo

El tiempo no tiene ni siquiera que ser extremo para tener un impacto negativo en la cuenta de resultados de una compañía. “Las desviaciones que deja el clima pueden repercutir negativamente en cualquier ingreso o beneficio de las empresas. Conocer el riesgo climático y tener una buena herramienta de gestión permite a las empresas negociar de forma activa esos riesgos financieros, desde la base y la variabilidad del evento climático en cuestión, ya sea la temperatura, la precipitación, nieve, viento o incluso una combinación de tales peligros. Aunque esto es todavía relativamente joven, las herramientas de gestión de riesgo han evolucionado muchísimo en los más de 20 años de existencia”, afirma Karsten Berlage, director global de gestión de riesgos de ALLIANZ RISK TRANSF.

En el pasado, muchos negocios no sabían cómo proteger sus ingresos de las condiciones climáticas desfavorables. Sin embargo, según apunta el informe, ahora hay una creciente conciencia e interés en las herramientas de gestión de los riesgos meteorológicos. La disponibilidad y el acceso a información meteorológica han mejorado mucho durante la última década, fortaleciendo aún más los argumentos para una gestión estratégica del riesgo meteorológico.

Sectores como la agricultura, la energía, el comercio, la distribución, la construcción, el transporte y el turismo están especialmente expuestos al tiempo. “Es importante que las empresas tengan cerca a su aseguradora para buscar las mejores soluciones”, comenta Jaime de Argüelles, subdirector general de ALLIANZ SEGUROS y responsable del Área de Empresas y Reaseguro. Cuestiones como los cambios bruscos de temperatura pueden provocar desde mayores gastos en el mantenimiento o acondicionamiento de las instalaciones, hasta pérdidas de materias primas o daños en los inmuebles por variaciones bruscas de temperatura.