Las recientes reformas en los sistemas de pensiones han ayudado a contener el aumento de los costes futuros que provendrán del envejecimiento de la población y del aumento de la esperanza de vida. Sin embargo, de acuerdo al último informe elaborado por OCDE, ‘Panorama de las Pensiones 2013’, los gobiernos tienen que alentar a las personas a trabajar más tiempo y a asegurar que los beneficios sean adecuados, evitando así un incremento en la desigualdad y pobreza entre los jubilados y pensionistas.
De esta forma, en el panorama del ámbito de las pensiones para el año 2050 en la mayoría de los países de la OCDE, se estima que hombres y las mujeres tendrán por lo menos 67 años en el momento de su jubilación. Esto representa un aumento de los niveles actuales de aproximadamente 3,5 años de promedio para los hombres y de 4,5 años para las mujeres. Las reformas recientes se traducirán en que la mayoría de los trabajadores que se incorporen al mercado laboral actual tendrán pensiones más bajas a diferencia de las generaciones pasadas y que necesitarán ahorrar más dinero para su jubilación. Trabajar más tiempo puede compensar algunas de las reducciones, pero la cotización total será menor que la actual.

“Elevar la edad de retiro y promover las pensiones privadas son pasos que van en la dirección indicada, pero por sí solos son insuficientes”, aseguró el secretario general de la OCDE, Angel Gurría, que ratificó que “los gobiernos necesitan considerar el impacto a largo plazo en la cohesión social, la desigualdad y la pobreza. El objetivo central de sus políticas debería ser el asegurar que las personas tengan una vida digna después de su vida laboral”.

LAS PERSONAS CON INGRESOS MEDIOS, LAS MÁS OLVIDADAS

En la mayoría de los países se han protegido considerablemente a las personas con salarios bajos contra los recortes; estas recibirán en la jubilación cerca del 70% de su salario por todo su tiempo de trabajo. Pero las personas con ingresos medios recibirán solamente en promedio el 54% de su salario al momento del retiro, enfrentando el riesgo de una gran caída en sus estándares de vida, se apunta desde el organismo internacional. Las personas con altos ingresos recibirán solamente 48% de sus ingresos, pero son las menos vulnerables debido a sus altos ahorros personales y sus inversiones.

Por lo tanto, es crucial mantener bajos los costes de los planes de pensiones personales y profesionales. Los gobiernos necesitan urgentemente abordar esto como parte de sus esfuerzos con el fin de promover los sistemas de pensiones privados, afirma la OCDE.

Mientras que encontrar el balance entre la sostenibilidad y adecuación de los sistemas de pensiones será más complicado en las siguientes décadas, aún existen desafíos inminentes. Según se pone de manifiesto en el estudio, el riesgo de pobreza para los pensionados se redujo a 12,8% en 2010, desde un 15,1% en 2007. Esta reducción se reflejó en 20 países y sólo aumentó en Canadá, Polonia y Turquía. De hecho, ahora los niños y los jóvenes enfrentan altos índices de pobreza, de 13,4% a 13,8%, respectivamente.

LA RIQUEZA DE LOS JUBILADOS ESTÁ MAL DISTRIBUIDA

No obstante, es más probable que la pobreza de las personas de edad avanzada sea más alta, según el informe. Y es que no todos los pensionistas que necesitan su pensión para complementar su ingreso lo solicitan, ya sea por estigma o por falta de información de este beneficio. Más recortes a los servicios públicos, como la salud, podrían afectar principalmente a los pensionados.

La riqueza de los jubilados está muy mal distribuida, dentro de los países y entre los mismos, lo que tiende a agravar la desigualdad en la distribución de ingresos de jubilación, según el informe. En particular, existen grandes diferencias de la riqueza entre géneros, las mujeres que tienen más de 65 años son las más afectadas ya que por lo general viven más tiempo, tienen pensiones más bajas y están en gran riesgo de pobreza cuando necesitan atención médica a largo plazo. Por lo tanto, aunque la vivienda y la riqueza financiera complementen las prestaciones de las pensiones públicas, no puede esperarse que remplacen un ingreso adecuado de pensión.