Inverco aprovechó la reunión celebrada ayer entre la Federación Internacional de Administradores de Fondos de Pensiones (FIAP) y la Federación Europea de Fondos de Pensiones (Pensions Europe) para organizar una rueda de prensa en la que se puso de relieve la importancia de los fondos de pensiones como inversores institucionales y como herramienta para garantizar el sostenimiento de las pensiones.
Tras la presentación de Mariano Rabadán, presidente de la asociación, Guillermo Arthur, presidente de FIAP, hizo hincapié en la importancia que han tenido los fondos de pensiones en el desarrollo económico de los países iberoamericanos e incidió en que gran parte de la inversión de los fondos de pensiones en estos países se ha dedicado a inversiones a largo plazo y al sector público. Estas inversiones han producido una gran rentabilidad, de entre el 7,5% y 10% anual en la mayor parte de los países de dicha área. Asimismo, remarcó la contribución de los fondos de pensiones al gobierno corporativo de las empresas, exigiendo que se respeten los derechos de los accionistas en aquellas empresas en las que invierten.

Además, apuntó el relevante papel de estos instrumentos para la mejora de las pensiones, máxime si se tiene en cuenta el aumento de la expectativa de vida, ya que “el dinero ahorrado por los trabajadores debe ser suficiente para sufragar un periodo más largo de jubilación”, afirmó.

SOLVENCIA II Y LA ‘TASA TOBIN’

A continuación, Joanne Segars, presidenta de Pensions Europe, institución que representa a 28 asociaciones europeas, remarcó que los miembros de su organización gestionan cerca de 3,7 billones de euros de 80 millones de ciudadanos europeos, y el objetivo de la federación es “promover unas pensiones seguras y sostenibles”, más aún en un entorno de crisis como el actual, en el que las políticas de los reguladores han cambiado, centrándose en soluciones con metas a corto plazo. “Hay que evitar que estas soluciones a corto plazo sean un obstáculo para el desarrollo de los sistemas de pensiones, que son políticas y productos que deben mantenerse a largo plazo”, comentó.

Por ejemplo, explicó que “aplicar a los fondos de pensiones los principios de solvencia pensados para los productos de seguros puede tener un impacto tan fuerte que muchas empresas se verían obligadas a clausurar sus planes de pensiones de prestación definida”. Esta situación es especialmente relevante en los fondos que invierten en renta variable. En cualquier caso, recordó que Michel Barnier, comisario europeo de Mercado Interior y Servicios, anunció en mayo que los principios del Pilar I de Solvencia II no se aplicarán de momento a los fondos de pensiones. Además, señaló que EIOPA sigue trabajando en el desarrollo del Holistic Balance Sheet, herramienta para calcular el impacto de los criterios de solvencia para los fondos de pensiones.

Asimismo, se detuvo la repercusión del impuesto a las transacciones financieras (conocido popularmente como ‘Tasa Tobin’). Según explicó, este impuesto no repercutirá en las entidades financieras, sino en las operaciones financieras, por lo que “cada vez que un fondo de pensiones compre o venda, se verá afectado por dicho impuesto”. En cualquier caso, Segars hizo hincapié en que “el verdadero problema de los fondos de pensiones es la cobertura”, que solo alcanza al 40% de los trabajadores europeos, por lo que afirmó que “la Comisión Europea debería enfocarse en ello”.

En cuanto a la implantación de los sistemas complementarios para la jubilación en nuestro país, Rabadán anotó que los fondos de pensiones y PPA suponen un volumen en torno a 100.000 millones de euros. “Comparado con lo que había hace 25 años, cuando no había nada, no está mal”, remarcó. Además, puntualizó que en España hay 8 millones de partícipes, de modo que “hay un importante segmento de la población consciente de la necesidad de ahorrar para la jubilación”, aunque “si se quiere mantener el poder adquisitivo, debemos aportar algo más que la cotización a la Seguridad Social”.