Durante los primeros dos meses de 2015 la industria aseguradora (seguros generales y seguros de vida) ha registrado unos beneficios de 281.882,8 millones de pesos (119,5 millones de dólares). Según el medio digital “La República”, este dato debe ser leído desde dos perspectivas, la primera, desde el punto de vista de los ingresos por el lado del resultado técnico, y desde el esfuerzo de las aseguradoras para saber en dónde invertir los recursos de las primas.
Según Fasecolda, las compañías de seguros de Vida, en 2014, “han duplicado los rendimientos del portafolio de inversiones” y por eso, los beneficios de las 19 empresas que conforman este ramo en los dos primeros meses del año llegaron a 216.444,82 millones de pesos (91,79 millones de dólares). Incluso, con respecto a enero de 2015 los beneficios aumentaron en 94.059,3 millones (39,8 millones de pesos) y para este mes ya se aplicaba las normas Niif.

Según el punto de vista de Carlos Rivera, líder en gestión de mercados de Delima Marsh, la utilidad de la industria aseguradora se está generando por el mercado de inversiones. “Su utilidad la están haciendo en el mercado de inversiones, no sabemos cuál sea la sostenibilidad de un mercado blando que tiene una sobreoferta de compañías”. Y añadió que la competencia que existe en el mercado hace que el resultado técnico no sea tan bueno. “El resultado de su ejercicio es negativo, sus ventas menos los siniestros y los costos incurridos arrojan un saldo rojo, y ahí hay un nivel de insuficiencia de primas de forma generalizada para cubrir siniestros”, explicó.

En cuanto al índice de rentabilidad de las inversiones de las aseguradoras de Vida, otro dato relevante es el del índice de rentabilidad de las inversiones de las aseguradoras de vida que se ubicó en 1,37%, porcentaje este que para Nicolás Delgado, presidente de QBE SEGUROS, es un indicador muy bueno, puesto que “una compañía de Vida debe tener inversiones en activos de largo plazo, y de largo vencimiento, y es factible que inviertan en acciones para tener más ingresos y fondos de capital, o en TES a 2018, 2024”. En lo que se refiere a la siniestralidad bruta esta se ubicó en un 50,62%, dato que, para los expertos, se trata de un rango que está controlado.

Según explicaciones de Carlos Rivera, “en ARL es un tema de accidentalidad laboral, y hay que tener en cuenta los retornos que tienen las compañías, que pueden ser altos”. El país desarrolla cada vez más una cultura aseguradora En cuanto a los seguros generales, los beneficios registrados por parte de las 26 compañías que conforman esta rama en los primeros dos meses de 2015 sumaron 65.438 millones (27,7 millones de dólares). Estas cifras son positivas para los mismos agentes del sector pues demuestran que en el país viene desarrollando cada vez más una cultura aseguradora.

Para José Miguel Otoya, presidente de CARDINAL Seguros, “enero y febrero no son determinantes pero pueden demostrar una tendencia, son resultados positivos en la medida en que la cultura aseguradora está creciendo en el país”. Cabe destacar que la siniestralidad bruta llegó a 37,27%, es decir que del total de ingresos que perciben las compañías que manejan estos productos, casi 38% se va en pagar los siniestros. Y el índice de rentabilidad de las inversiones se ubicó en 1,55%. Aquí, las compañías invierten en activos de corto plazo.