7 y 19 de septiembre de 2017

La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) realizó ayer una rueda de prensa recogida por distintos medios de comunicación en la que se ofrecieron los últimos datos referentes a los pagos de las aseguradoras por los seísmos del 7 y 19 de septiembre de 2017.

  • Según los datos facilitados por Manuel Escobedo, presidente de la AMIS, las aseguradoras han registrado unas pérdidas estimadas de 30.000 millones de pesos (1.600 millones de dólares). Las empresas del ramo han registrado 73.124 solicitudes de clientes que vieron afectado su patrimonio —casas, comercios, oficinas, industrias, gobiernos, hospitales--, de las cuales han sido pagadas, hasta el momento, un 82,17%.

    "Nuestro país está expuesto, como lo vimos claramente en el año 2017, tanto a huracanes como a terremotos, pero también a inundaciones, también a tornados y a golpes de viento, y a otros riesgos de la naturaleza que exponen todos los días a la población", dijo Escobedo.

    "El seguro de daños de vivienda ha demostrado ser el instrumento financiero más eficaz para proteger el patrimonio de las familias", agregó.

    La falta de dictámenes por parte de los directores responsables de obra (DRO), de documentación que acredite la propiedad de los inmuebles y los conflictos de coordinación entre condóminos fueron identificados por la AMIS como algunas de las principales causas que han impedido el pago de la totalidad de los seguros reclamados, hasta el momento.


    “Un sector muy sólido”

    Por otro lado, Escobedo afirmó que “el sector asegurador no está en bancarrota, es un sector sumamente sólido, con amplios recursos, la liquidez suficiente y el respaldo de nuestros socios internacionales para hacer frente a cualquier catástrofe natural que se presente y responder a las necesidades de los asegurados”. Agregó estar seguro que la banca está en las mismas circunstancias.

    Señaló que bancarrota significa que en un momento determinado debo de pagar más de lo que tengo; que haya un vencimiento de una deuda y no hay dinero para pagarla. “Esta no es la situación que vivimos hoy en el país”, afirmó.