El huracán Odile que asoló Baja California ya representan alrededor de 14.700 millones de pesos (1.081 millones de dólares), un importe superior a lo que costó ‘Ingrid’ y ‘Manuel’ en 2013, unos 12.000 millones de pesos (882,4 millones de dólares), tal y como reveló ayer Recaredo Arias Jiménez, director general de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) durante la inauguración de la Décima Conferencia Internacional de Microseguros.
Un total que “podría subir o disminuir dependiendo de las pérdidas consecuenciales, que es lo que pagan las aseguradoras por la remoción de escombros o por pérdidas de gastos fijos o por la pérdida de utilidades que tienen los comercios por estar cerrados”, apuntó Arias.

Asimismo, añadió que hasta el momento han recibido más de 7.000 solicitudes de indemnización y que los principales daños se encuentran en infraestructura y en la parte hotelera. En el caso de Odile, esta cifra es mayor debido a que Baja California es uno de los estados que mayor cobertura tiene en el seguro para fenómenos hidrometeorológicos, un 5,2%, según información de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF).

El 66% de las familias mexicanas estaría protegida con un microseguro

sta catástrofe recuerda que México es uno de los países más expuestos a catástrofes naturales como huracanes, sismos, inundaciones y heladas, “por lo que uno de los principales retos para las aseguradoras es promover los microseguros catastróficos, pues al ocurrir una eventualidad de esta magnitud las personas más afectadas son la que menos recursos perciben y, por tanto, las que no cuentan con una protección como el seguro”, apuntó Recaredo Arias. En concreto, según expuso, “para el caso de México, la base de la pirámide poblacional podría ser una oportunidad para los microseguros, pues ayudaría a que 66% de las familias mexicanas esté protegida”, dijo el directivo. En el país hay 112 millones de habitantes, de los cuales un 35% gana entre cuatro y cinco salarios mínimos, un 78% vive en zonas urbanas y un 22% en zonas rurales. La encuesta realizada por AMIS reveló que una de cada seis personas no tiene ningún tipo de seguro, pero manifiesta interés en adquirirlo; mientras que un 55% no pueden ahorrar y el seguro que más conocen es el de Vida. “En los próximos tres años vamos a iniciar de manera más fuerte alianzas públicas y privadas para ejercer el microseguro”, adelantó.

Los microseguros crecen en Latinoamérica un 2% en los últimos cinco años

Arias añadió que los microseguros son productos que cubren ciertas prioridades de protección de riesgos y que se encargan de atender las necesidades básicas de la población. “Estos seguros son un mecanismo para que las personas de bajos recursos hagan frente a cualquier contingencia. Los microseguros pueden tener dos alcances: brindan protección social y ofrecer un servicio financiero a las familias”.

En estos últimos tres años, el microseguro ha crecido un 2% de manera constante en toda la región, destacando claramente el dominio de los productos en vida y accidentes. Michael J. McCord, del Centro de Microseguros y uno de los expertos que han participado en el estudio, explica que “esta ‘estabilización’ podría reflejar movimientos en los ciclos de vida de la industria hacia un mercado más maduros, así como la tendencia hacia el mercado de seguro de masas. En última instancia, vemos productos de microseguros más nuevos que se han ido impulsando en los últimos dos años”.

Desde 11 hasta el 13 de noviembre se está celebrando la 10ª Conferencia Internacional de Microseguros en Ciudad de México, México. Cerca de 500 participantes y especialistas de todo el mundo intercambian experiencias y debates sobre los desafíos del microseguro.