Las pérdidas económicas causadas por desastres naturales a nivel mundial en los últimos seis meses (finalizado el 30 de junio de 2014) totalizaron 54.000 millones de dólares (40.100 millones de euros), una cifra mucho menor que los 95.000 millones (70.551 millones de euros) registrados en 2013, revelando estos primeros datos un descenso del 49% respecto a la media de últimos 10 años (2004-2013), cuando en promedio se registraron 106.000 millones de dólares (78.720 millones de euros) en pérdidas económicas. En cuanto a pérdidas aseguradas hasta junio, han supuesto 22.000 millones de dólares (16.338 millones de euros), también un resultado menos negativo frente a los 27.000 millones de dólares (20.051 millones de euros) que se registraron en 2013, segúj señala el Impact Forecasting, centro de desarrollo de AON BENFIELD en su informe Global Catastrophe Recap.
Las pérdidas aseguradas durante esta primera mitad de año arrojan un porcentaje más positivos, ya que han supuesto aproximadamente en un 19% menos que en el promedio de los últimos 10 años (27.000 millones de dólares). En concreto, el 55% de las pérdidas aseguradas registradas han sido en Estados Unidos frente al 23% de Europa y el 19% de Asia.

Steve Bowen, director asociado y meteorólogo que forma parte del equipo de pronóstico de impacto de AON BENFIELD, reveló que “a pesar de que se han registrado importantes desastres naturales durante este primer semestre de 2014, nuestros datos muestran que las pérdidas, tanto desde el punto de vista económico como desde las pérdidas aseguradas, han sido por debajo del promedio de otros años”. Sin embargo, recuerda Bowen, “unos primeros seis meses relativamente tranquilos en cifras no significa que continúe una tendencia similar durante el resto del año”.

LA MAYORÍA DE LAS PÉRDIDAS SE REGISTRAN EN ZONAS CON CULTURA ASEGURADORA

Alrededor del 39% de las pérdidas económicas mundiales sufridas durante el periodo analizado se encontraban cubiertas por los programas de seguro privado o patrocinadas por el gobierno, que según AON BENFIELD se sitúan ligeramente por encima del promedio de los últimos 10 años (2004-2013), exactamente un 30% más, principalmente porque la proporción de pérdidas en las regiones que han sufrido desastres eran zonas con una mayor penetración de los seguros.

En concreto, los peligros de tormenta severa fue del tipo desastre más costoso, que representan el 32% de las pérdidas económicas y el 46% de la pérdida asegurada durante este período, y principalmente derivados en granizo y viento en los EE.UU. y Europa. Por orden de tamaño, los cinco eventos de pérdidas económicas grandes en fueron el clima de invierno durante febrero en Japón (6.250 millones de dólares/ ); las inundaciones en mayo en el Sur y Este de Europa y del Este (4.500 millones de dólares); la sequía de enero a junio de Brasil (4.300 millones/ ); la sequía en la misma fecha en EE.UU. (4.000 millones/ ); así como por último el mal tiempo durante junio en Europa (3.500 millones/).

De cara a la segunda mitad de 2014, Bowen predice que este tercer trimestre “es históricamente el más costoso para los desastres naturales y es impulsado principalmente por el pico de la temporada de huracanes del Atlántico”. Añade que “mientras se espera que llegue El Niño, lo que es probable que limite el número general, realmente solo se requeriría que un gran evento tocara tierra para que cambie este año y lo sitúe superior a la media de las pérdidas, la historia sugiere que es sólo una cuestión de tiempo antes de que otro gran huracán llegue a los EE.UU.”.