Los daños asegurados globales generados por catástrofes naturales y siniestros antropógenos durante 2014 fueron de 35.000 millones de dólares, una cifra por debajo de los 44.000 millones de dólares de 2013 e inferior a la media de 64.000 dólares de los 10 años anteriores. Estos datos se desprenden del último estudio Sigma/SWISS RE. En 2014 se produjeron 189 catástrofes naturales, la cifra más alta jamás registrada por este informe, causando unos daños económicos globales de 110.000 millones de dólares. Además, alrededor de 12.700 personas perdieron la vida en eventos catastróficos, por debajo de las 27.000 de 2013, convirtiéndose en una de las cifras más bajas jamás registradas en un solo año.
En cuanto a los daños económicos totales generados por todos los eventos catastróficos, fueron de 110.000 millones de dólares, por debajo de los 138.000 millones de dólares de 2013 e inferior también a los 200.000 millones de dólares de la media anual de diez años. De estos daños económicos totales, 101.000 millones de dólares se debieron a catástrofes naturales y la mayor parte fue consecuencia de los ciclones en Asia-Pacífico.

De los 35.000 millones de dólares de daños asegurados globales en el último año, 28.000 millones de dólares se atribuyeron a catástrofes naturales (acceso al informe, en su edición en español).

LA MAYOR PARTE DE LOS DAÑOS ASEGURADOS EN EE.UU., EUROPA Y JAPÓN FUE POR FENÓMENOS METEOROLÓGICOS

“Parece que se está incrementando la frecuencia de eventos catastróficos, alcanzando una cifra récord de catástrofes naturales el año pasado”, explicó Kurt Karl, economista jefe de SWISS RE. Por ejemplo, el año pasado una serie de tormentas eléctricas severas generó importantes daños tanto en EE. UU. como en Europa. En mayo, una sucesión de fuertes tormentas con granizo en EE.UU. causó los mayores daños asegurados del año, con 2.900 millones de dólares de siniestros asegurados.

En Europa, el sistema de bajas presiones Ela generó en el mes de junio importantes y dañinas tormentas de granizo en regiones de Francia y Bélgica, y fuertes vientos en Alemania. Los daños asegurados combinados fueron de 2.200 millones de dólares, convirtiendo a Ela en la segunda tormenta de granizo más cara de Europa que figura en los registros de Sigma.

Los rigurosos inviernos en EE.UU. y Japón fueron otra de las principales causas de siniestros en 2014. En EE.UU. se produjeron múltiples tormentas con fuertes nevadas y largos periodos de gélidas temperaturas. Los daños asegurados generados por todas las tormentas invernales en EE.UU. fueron de 2.400 millones de dólares, más del doble de la media de los 10 años anteriores. El evento que causó mayores daños fue una tormenta que afectó en el mes de enero a 17 estados, llegando la nieve hasta puntos situados tan al sur como Florida, lo que provocó unos daños asegurados totales de 1.700 millones de dólares.

Mientras tanto, en Japón, una ola de frío extremo a mediados de febrero provocó la mayor nevada en décadas, cobrándose la vida de 26 personas y resultando muchas más heridas como consecuencia principalmente de accidentes de tráfico. Se estimaron unos daños asegurados totales de 2.500 millones de dólares.

IMPACTO DEL HURACÁN ODILE

La temporada de huracanes en el Atlántico Norte volvió a ser tranquila en 2014 y fue el noveno año consecutivo sin que un huracán de gran intensidad tocara tierra en EE. UU. Esta fue la principal razón de que en 2014 los daños asegurados totales estuvieran por debajo de la media. Sin embargo, en el Pacífico oriental se produjeron 20 tormentas con nombre propio, la cifra más alta desde 1992.

De estas, el huracán Odile que azotó en septiembre Baja California, México, causó los mayores daños. La región es un destino turístico con muchos hoteles y establecimientos comerciales, por lo que la penetración del seguro es relativamente alta. Los daños asegurados fueron de 1.700 millones de dólares, convirtiendo a Odile en la segunda catástrofe más costosa acaecida en México después del huracán Wilma en 2005, que causó unos daños asegurados de 2100 millones de dólares.

LA BRECHA DE PROTECCIÓN, EL MAYOR PROBLEMA

La falta de cobertura de seguro sigue siendo un problema en muchos países. Según pone de ejemplo SWISS RE, en mayo, el sistema de bajas presiones Yvette provocó lluvias muy intensas en Serbia, Bosnia y Croacia. En algunas regiones fueron las lluvias torrenciales más fuertes registradas en 120 años. Se rompieron varios diques y las consiguientes inundaciones y los materiales arrastrados por la corriente destruyeron casas, infraestructuras y cosechas. Murieron 82 personas, la mayor pérdida de vidas a causa de una catástrofe natural en Europa en 2014, y se estimaron unos daños totales de 3.000 millones de dólares, la mayoría sin asegurar.

Italia también tuvo un año muy lluvioso, con una serie de inundaciones repentinas que causaron daños económicos totales de más de 1000 millones de dólares, también en su mayor parte sin asegurar.

En EE.UU. también hay áreas de brecha de protección. En agosto de 2014, el terremoto del sur de Napa causó daños estructurales y de inventario por un total de 700 millones de dólares, principalmente en las numerosas instalaciones de almacenamiento de barriles del sector vitivinícola local. Sin embargo, los daños asegurados fueron de solo 160 millones de dólares. “A pesar de la gran exposición a riesgo sísmico, la contratación de seguro en el condado de San Francisco y en el estado de California es, por lo general, muy baja, incluso para establecimientos comerciales. Esta es la razón por la que en ciertas zonas los daños asegurados pueden ser sorprendentemente bajos cuando se producen desastres”, comenta Lucia Bevere, coautora del estudio.

Por último, el estudio incluye un capítulo especial sobre tormentas eléctricas severas, también denominadas tormentas convectivas severas. Los costes totales y los daños asegurados de tormentas convectivas han ido creciendo en los últimos 25 años. Esto se debe principalmente al aumento de daños en EE. UU., donde la frecuencia de tormentas (especialmente tornados) y la penetración del seguro son más elevadas, y en Europa, donde se producen frecuentemente tormentas de granizo e inundaciones repentinas.