Cuando las partes interesadas pueden ver fácilmente las señales de advertencia de que algo está mal, o no está funcionando, y que la alta dirección paso por alto u optó por ignorar estas mismas señales de advertencia, es justo afirmar que “la gestión del riesgo fue proyectada con miopía corporativa”. Una verdadera cultura empresarial propicia la gestión eficaz del riesgo, fomentando la comunicación abierta y transversal, el intercambio de conocimientos y mejores prácticas, la mejora continua de procesos, y un fuerte compromiso con el comportamiento empresarial ético y responsable.