El Gobierno junto con el Ministerio de Vivienda, la Federación de Aseguradoras de Colombia (Fasecolda) y la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) tienen prácticamente listos los detalles sobre el nuevo seguro obligatorio que deben tomar las firmas constructoras contra riegos de deterioro de las estructuras.
El ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, aseguró que siguen trabajando en los ajustes del seguro. “Sin embargo, la visión es que debemos hacerlo para proteger al consumidor hipotecario y, obviamente, a los constructores”, dijo. La revista ‘Portafolio’ ha conocido que durante las últimas semanas se han realizado varias sesiones de trabajo con las empresas del sector, con las aseguradoras y las reaseguradoras internacionales, con el objetivo de afinar los detalles sobre las condiciones del nuevo seguro, cuyo costo correrá a cargo de las empresas dedicadas al negocio edificador.

Al ser consultado sobre la posibilidad de que las compañías constructoras trasladen a los usuarios el costo del nuevo seguro, Henao anotó que la idea es que este no tenga una incidencia significativa en los precios de las viviendas.
Además, sobre esto indicó que, para ello, al ser un amparo de carácter obligatorio y general, el costo de la póliza disminuirá, tal como sucede con el SOAT, y el impacto no será tan fuerte. “De todas formas, lo único cierto es que la seguridad está por encima de todo”, añadió.

El diario ha consultado a varios expertos que ha destacado sobre la opinión del Gobierno que en el sentido de que el primer objetivo de esta nueva póliza es devolverles la confianza a los ciudadanos, pues con ello, se garantiza que las firmas que ejecutan proyectos residenciales cuenten con respaldo y suficiente músculo financiero para responderles a los propietarios en caso de que sucedan casos como los de las urbanizaciones Space, Asensi y Continental Towers de la capital antioqueña.

Por su parte, las aseguradoras también estiman que el costo de este tipo de cobertura no tendrá incidencia en los precios de la vivienda, pues el valor de la póliza se dispersará entre toda la cadena, incluyendo aseguradoras, reaseguradoras y compradores de las unidades residenciales.

Uno de los aspectos que se han planteado en las discusiones sobre el nuevo seguro es la necesidad de evitar que las firmas constructoras participen en el negocio asegurador y contraten las pólizas con sus propias compañías.