A pesar de vivir bajo un entorno económico difícil, las aseguradoras europeas han disfrutado de un periodo de relativa estabilidad económica. La mayoría de las compañías han podido reconstruir sus posiciones de capital tras la crisis financiera y han experimentado crecimiento en los últimos dos años, logrando capear las dificultades actuales, como por ejemplo, un periodo prolongado de tipos de interés bajos y un entorno normativo más complejo y estricto. Bajo este prisma, explica A.M. Best, existen aún muchas debilidades estructurales en el sistema financiero europeo, mientras que los responsables políticos buscan soluciones para resolver los desequilibrios macroeconómicos en la región de la eurozona.

La agencia ha analizado en su último informe titulado ‘Los ‘cisnes grises’: las 10 principales amenazas a la solidez financiera de las aseguradoras europeas’ las amenazas o los posibles eventos que pueden tener un efecto devastador en la solidez financiera de una aseguradora o en el mercado en el que opera. Para mantener el crédito, explican que las aseguradoras europeas han proseguido una tendencia innovadora con productos de reingeniería en los procesos, carteras de riesgo de inversión y el perfeccionamiento de sus estrategias de juego activos y pasivos, mientras que a su vez han mantenido la colocación de las potenciales dificultades de liquidez, asegurando grandes facilidades de pago.

Aun así, matiza A.M. Best, las aseguradoras calificadas siguen enfrentándose a las incertidumbres en la zona euro y a las amenazas de deflación, de la reducción de tasas de interés o de las diferentes medidas para estimular los préstamos bancarios. Por ello, añade la agencia, “con este telón de fondo se hace necesario continuar haciendo la prueba de los balances de las entidades calificadas contra el deterioro de los mercados de inversión”.

AMENAZAS “DEVASTADORAS O LENTAS Y DOLOROSAS”

En el informe elaborado, A.M. Best se agrupa las 10 principales amenazas en dos categorías: aquellas que suponen un “efecto devastador”, como en el caso de una gran catástrofe, una crisis de los mercados extrema, déficit en la gestión de riesgos, hiperinflación o un error de modelado que provoca una rápida espiral hacia el deterioro patrimonial. En el otro lado, estarían aquellas amenazas que llevan a una “muerte lenta y dolorosa”, como en el caso de los costes normativos más elevados y prácticas proteccionistas o riesgos de suscripción emergentes en áreas como terrorismo cibernético, seguridad alimentaria o incluso la pérdida de talento o del espíritu emprendedor.

“Es importante que las aseguradoras dediquen tiempo y recursos suficientes para gestionar los riesgos de baja probabilidad y elevada gravedad que pueden afectar a sus negocios. Estos son los “cisnes grises”, los conocidos desconocidos, frente a los denominados cisnes negros, los desconocidos desconocidos que son prácticamente imposibles de gestionar o de proteger”, analiza Stefan Holzberger, director gerente del informe. Que agrega “A.M. Best espera que las empresas con calificaciones seguras incorporen el potencial de los eventos denominados cisnes grises en sus entornos de gestión del riesgo. Los perfiles de riesgo, las capacidades de gestión y la solidez del estado contable de estas empresas debería ser suficiente para resistir los graves escenarios de presión comentados en este informe”. 

Estas 10 principales amenazas englobadas en el informe se aplican a la totalidad de las compañías de seguros, reseña A.M. Best, pero las amenazas a la solidez financiera que enfrentan las empresas de No Vida y Vida pueden ser muy diferentes. Por ejemplo, las compañías de No Vida pueden ser capaces de producir márgenes saludables bajo la tensión de un prolongado periodo de bajos tipos de interés, mientras que las aseguradoras de Vida pueden experimentar más presión ante esta tensión. En situaciones extremas, tales como las descritas arriba, el capital de la empresa se puede deteriorar en el caso de Vida, ejerciendo presión sobre las calificaciones.

Bajo el contexto de los distintos tipos de amenazas de los cisnes grises, los grandes grupos aseguradores paradójicamente tienen ventajas significativas, pero también los mayores desafíos, explica A.M. Best. Poseen la ventaja de la diversificación, “lo que significa que cuando un segmento está dando la talla, otro rendimiento puede superar y mitigar el perfil general de riesgo”, destaca el informe. No obstante, la desventaja es que estas entidades también tienen la mayor complejidad y requieren de una gestión más amplia de los riesgos empresariales.