Las aseguradoras podrían revisar a lo largo de este año sus asignaciones a activos de renta fija e invertir en nuevos instrumentos financieros ante la continuidad de los bajos tipos de interés, los cambios normativos y las preocupaciones en torno a la rentabilidad. Así lo estima BlackRock, que apunta a las dificultades de las aseguradoras para generar ingresos suficientes a través de la inversión en instrumentos tradicionales de renta fija. Debido a esta restricción en los flujos de ingresos, la gestora considera que las aseguradoras flexibilizarán sus directrices de inversión y adoptarán productos de inversión más alternativos.
Deuda bancaria garantizada y deuda para financiar infraestructuras, así como instrumentos de deuda inmobiliaria y deuda mezzanine son algunos de los activos alternativos citados por BlackRock en los que las aseguradoras pueden encontrar atractivas rentabilidades ajustadas al riesgo.

“Este es un momento crítico para las aseguradoras. La rentabilidad se está viendo dañada por la intensa competitividad en cuanto a la oferta de servicios, mientras que los reducidos retornos procedentes de los activos tradicionales de renta fija y los costes para cumplir con las normativas que entrarán en vigor próximamente están añadiendo presión”, declara Patrick Liedtke, director del Equipo de Entidades Financieras de BlackRock en Europa.

Por lo general, las aseguradoras más conservadoras han evitado este tipo de inversiones, pero en los últimos tres años los activos que BlackRock gestiona para compañías aseguradoras en productos alternativos de renta fija han aumentado más de 5 veces. “Las aseguradoras están buscando rentabilidades no correlacionadas en activos diversificados y están interesadas en captar ingresos procedentes de inversiones en clases de activos menos líquidas”, confirma Liedtke.

Por todo ello, BlackRock espera que las aseguradoras sigan aumentando su uso de fondos cotizados para conseguir exposiciones de menor coste y líquidas a muchos mercados de deuda corporativa. “En última instancia, si los márgenes de beneficio de las aseguradoras se reducen y los costes de la actividad continúan aumentando, aquellas compañías que no exploten totalmente el potencial de rentabilidad de sus activos deberán dejar de ofrecer algunas líneas de negocio menos rentables. Esto se traduciría en una menor variedad para los consumidores finales de estos productos”.