La sostenibilidad de las pensiones pasa por la equivalencia actuarial y automatizar el sistema ajustando la edad de jubilación…

Estudio ‘Sistema de Pensiones’ de Fundación MAPFRE

“Apuntalar la sostenibilidad es lo que nos permite conservar cuando menos parte de la suficiencia de nuestras prestaciones. Es mi opinión”, reconoció ayer la presidenta de UNESPA, Pilar González de Frutos, en su ponencia tras la presentación del informe de Fundación MAPFRE, ‘Sistemas de Pensiones’.

  • Una creencia que se sustenta en un aviso a voces: “Los expertos esperan una reducción de la tasa de sustitución de las pensiones españolas en las próximas décadas. La pregunta del millón es: ¿existe algo que podamos hacer para conservar el nivel de vida de nuestros jubilados más o menos en el punto en el que está el de los actuales?”

    Entre otras numerosas recomendaciones, González de Frutos sugirió que para salir bien parados” “hay que currárselo”. Para que sea sostenible, detalló, se debe ir hacia la “equivalencia actuarial”. “Cambiar las cosas siempre genera resistencias y, en realidad, en el futuro va a generar más resistencias aún porque, tras la reforma de 2011, ya sólo quedará un parámetro para mover que, como se insinúa en este estudio, precisamente es el que los sistemas más miedo tienen a mover por las resistencias que provoca: la edad de jubilación”.

    Ante estas circustancias, la presidenta de UNESPA matizó que “mucho mejor que andar discutiendo cada equis años si movemos a no la edad de jubilación, mejor sería automatizar el sistema para que dicha edad se moviese cada vez que los demógrafos constatasen un desplazamiento suficiente de la longevidad. Sí, además, el sistema se dotase de algún elemento de reequilibrio automático que forzase medidas en su interior cada vez que la relación dinámica entre activos y pasivos se deteriorase, el automatismo sería notablemente positivo para todos”. 

    La revolución de la previsión

    Y es que “todos vamos a tener que aprender a gestionar los cambios en nuestro entorno de previsión”, reconoció. Para ello, “un sistema de pensiones transparente es la mejor receta”. Esta es una de las partes, pero la otra, añadió González de Frutos, es el pilar de la previsión que ahora mismo no tenemos”: “Si queremos mantener la generosidad global necesitaremos que ese 4% que hoy viene de productos de capitalización sea más grande. Este sería el cambio revolucionario”, añade la directiva.

    Los esquemas de ahorro que tienen Reino Unido o Nueva Zelanda fueron algunos de los ejemplos puestos por González de Frutos. Estos establecen el automatismo del ahorro-previsión en el ámbito de la empresa, pero respetan la libertad individual del trabajador a la hora de decidir no ahorrar. “La adscripción por defecto, tal es nuestra convicción, debe combinarse con esquemas de subvención condicionada; esquemas en los cuales el gesto del trabajador de ahorrar genere un gesto automático y consecutivo de su empleador por el cual se añade ahorro al ahorro”. “Poner en marcha y alcanzar la velocidad de crucero en un sistema de ahorro complementario toma 15 años. Yo creo que ya no es tiempo de discutir si hacemos; el tiempo es ahora de discutir qué hacemos”, concluyó.


    … Y se dará estabilidad a las pensiones con un balance entre pilares que limite y mitigue los riesgos

     

    Con el objetivo de no hacer estimaciones sino tratar de reflexionar sobre las características de los principales riesgos de las pensiones, Manuel Aguilera, director general de Servicio de Estudios de MAPFRE, presentó ayer el estudio ‘Sistema de Pensiones’ que busca mostrar de manera general la actual situación de los sistemas de pensiones en el mundo para dar estabilidad a largo plazo. “Pocas cosas en la vida se pueden mirar más a largo plazo que el sistema de pensiones”, recordó Aguilera al comenzar su discurso.

    El estudio se ha dividido en varias partes, cuatro para ser más exactos; un marco conceptual donde destacan cómo funcionan y se ponen en riesgo los sistemas pensiones; tendencias actuales; modelos, donde se evalúan distintos esquemas de pensiones, además del de nuestro país, se desgrana cómo se gestionan en EE.UU., Reino Unido, Holanda, Suecia y Chile y, por último, las conclusiones de este informe.

    Aguilera reconoció durante su presentación que el conjunto de riesgos se ha materializado o se ha agravado, por lo que los sistemas de pensiones tienen un reto muy importante para ser sostenibles a largo plazo. Las aportaciones deben ser iguales a las prestaciones. Se deben ajustar desde algún lado”, añadió.

    Pero los riesgos demográficos son desestructurales, no van a cambiar, sino que van a emporar. Para el director general de Servicio de Estudios de MAPFRE, “el riesgo de longevidad; la probabilidad o riesgo de que se viva más años, de que todos vivamos al mismo tiempo más, es ya un riesgo sistémico”. Apoyado en numerosos datos sobre la evolución demográfica en los últimos los años, en las poblaciones desarrolladas y no desarrolladas, junto a los cambios en las pirámides poblacionales, concluyó que “un sistema sostenible a largo plazo balancea mejor en los diferentes pilares que sirven de base para generar la pensión, tanto en los financieros como los sociales”.

    Para conseguir la sostenibilidad de los sistemas de pensiones el estudio afirma que hay que avanzar en la parte de una reformulación que debe centrarse en un mejor balance entre pilares que limite y mitigue los riesgos inherentes en su funcionamiento.

    “La base social es indispensable, el Pilar 0. Hay que mantenerlo. Y junto a este, partiendo del Pilar 1, es necesario redimensionar los demás pilares, fortaleciendo el Pilar 2, las pensiones complementarias gestionadas por las empresas y también a través de políticas públicas que hacen que favorezca e incentive el ahorro voluntario (Pilar 3)”, detalló Aguilera.

    Lo más adecuado es reconsiderar los sistemas de pensiones del futuro sobre bases más estructurales. “Hay que ir transformando lo sistemas de pensiones a la vez que se va mutando las características de la sociedad”, recomendó.