Los fabricantes de alimentos operan en una gran cadena de suministro globalizada, en la que un producto mal etiquetado o ingredientes contaminados pueden causar enfermedad, muerte, pérdidas de varios millones de dólares y un daño enorme a la reputación de las empresas afectadas.
El último informe de SWISS RE analiza la seguridad alimenticia en el mundo y describe cómo la mitigación y transferencia de riesgos a través de los seguros pueden proteger a los fabricantes de alimentos.

En su trabajo, la reaseguradora destaca que el número de alimentos retirados en Estados Unidos desde 2002 casi se ha duplicado, debido a los cambios normativos y a una cadena de suministro de alimentos cada vez más globalizado.

“En una economía más globalizada, lo que garantiza el máximo nivel de seguridad alimentaria se está convirtiendo en un desafío cada vez mayor para las empresas”, afirma Jayne Plunkett, jefe de Reaseguro de Daños de SWISS RE. “los ingredientes y las tecnologías provienen de todo el mundo. Esto conduce a una mayor complejidad para los fabricantes de alimentos y los consumidores y las exigencias reglamentarias sobre las empresas están aumentando continuamente”, añade.

En cifras, el estudio remarca que el 52% de todas las retiradas de alimentos cuestan a las empresas estadounidenses afectadas más de 10 millones de dólares (9,1 millones de euros).

SWISS RE aboga por herramientas de gestión de riesgos para garantizar la producción de alimentos seguros. “Deben ser adaptadas a los cada vez más complejos mercados globales y las cadenas de suministro. La adaptación también significa llevar las lecciones aprendidas a los lugares en los que aún se desconocen y la adaptación a las condiciones locales. Las aseguradoras con experiencia a través de sus reclamaciones es un recurso importante para el intercambio de conocimientos para las empresas clientes”, señala el grupo.