El éxito de los desarrolladores y fabricantes internacionales y de la cadena de suministro más amplia de energía eólica y solar en América Latina depende tanto de un programa sostenido de inversión local, como de subsidios e incentivos de los gobiernos locales. Así lo pone de manifiesto GCUBE, la aseguradora actualmente cubre y protege a 3.000 megavatios de proyectos eólicos y solares en toda la región y prevé un aumento de esta cifra de entre el 15 y el 20% a lo largo de los próximos doce a veinticuatro meses.
Según explican desde la compañía, si bien muchos reconocen el claro potencial que presenta el mercado latinoamericano, la introducción constante de reglas que exigen que las empresas extranjeras se comprometan a un porcentaje de contenido producido localmente puede hacer que se diluya toda ambición extranjera futura.

En Brasil, dos de los mayores fabricantes globales por volumen de mercado no reunieron los requisitos necesarios y corren el riesgo de perder participación de mercado al no poder ofrecer a los desarrolladores acceso a incentivos financieros competitivos respaldados por el estado. A corto plazo, dicho déficit del mercado puede recuperarse apuntando a otros territorios latinoamericanos; sin embargo, la introducción prevista de mayores exigencias, reglas y normas asociadas a contenido producido por el mercado local pondrán en riesgo la posibilidad de un crecimiento de mercado sostenido a largo plazo.

A pesar de esta potencial laguna en el ramo, GCUBE considera que un mayor compromiso doméstico por parte de los fabricantes y desarrolladores extranjeros contribuirá para el aumento de la viabilidad de proyectos futuros y reducirá el riesgo inminente en el mercado. “A lo largo de los últimos doce meses, América Latina ha presentado un alza importante en el desarrollo de iniciativas de energía renovable, al aprovechar los desarrolladores lucrativos incentivos y respaldo gubernamentales en la etapa inicial”, señaló la Vicepresidente Ejecutiva de Negocios Nuevos de GCUBE, Natalia Valencia.

“A medida que se calientan los mercados de gran escala de energía, infraestructura y construcción, han comenzado a surgir brechas en la manera en que las empresas extranjeras aspirantes pueden gestionar y cumplir respecto de su número creciente de proyectos en proceso de elaboración y base de datos”. Asimismo, explicó que “con frecuencia, los mercados de la construcción locales enfrentan el problema de déficit de equipamientos disponibles y una cadena de suministro de piezas de repuesto que suele implicar fletes y embarques internacionales, con lo cual los proyectos suelen sufrir atrasos”.

Explicó que “además de los riesgos de catástrofes naturales, tales como terremotos y tormentas de viento, dos de los ejemplos más comunes de Fuerza Mayor en estas geografías, el reemplazo de equipamiento con largos plazos de entrega se vuelve vital para asegurar que los proyectos de energía renovable latinoamericanos permanezcan rentables”. “Esto tiene claras implicaciones de costos que podrían, en realidad, ser compensados por una mayor inversión y un mayor compromiso de los mercados locales”, concluyó.