Expertos en ciencias actuariales y Biomedicina sostuvieron ayer -en el webinar ‘Genética y seguros: suscripción predictiva de riesgos personales’, un seminario ‘on line’ organizado por Fundación Mapfre con el objetivo de analizar los últimos avances genéticos y su incidencia en los seguros- que el modelo tradicional de suscripción de riesgos para seguros personales se encuentra en proceso de cambio debido a los últimos avances en la medicina predictiva, que permiten conocer la predisposición, presencia o nivel de respuesta a una determinada enfermedad.

Al respecto, José Miguel Rodríguez-Pardo, Profesor del Máster Ciencias Actuariales y Financieras de la Universidad Carlos III de Madrid, señaló que la edad cronológica no tiene tanta importancia como antes a la hora de medir el riesgo de mortalidad o morbilidad. A su juicio, cada vez tiene menos sentido aplicar esta variable, que sigue utilizándose para calcular la prima de los seguros de riesgo personal (Vida y Salud). Rodríguez Pardo puso también de manifiesto que “los continuos avances que nos aporta la Biomedicina, hacen que se estén desarrollando biomarcadores predictivos que miden de manera muy precisa la edad biológica y la esperanza de vida” e hizo hincapié en que “los modelos tradicionales actuariales deben ser reformulados y la suscripción predictiva de riesgos personales está llamada a ser la alternativa más adecuada para conocer el riesgo de morbilidad y mortalidad de un solicitante”.

Durante el seminario, promovido por Red Cumes, también se han abordado las implicaciones ético-jurídicas de la obtención y la utilización de resultados de pruebas predictivas en la contratación de seguros. Ana Villanueva, directora médica de MAPFRE RE, aludió también a los nuevos avances científicos, “que contribuyen a conocer mejor las enfermedades y a realizar un diagnóstico cada vez más precoz”. En esta línea, destacó que los test predictivos, tanto moleculares como genéticos, son una fuente de información muy valiosa. “Si antes no conocíamos la posibilidad de la presencia de una enfermedad familiar, ahora no solo podemos conocerla, sino prevenir su aparición o realizar un tratamiento preventivo”. Por este motivo, subrayó que “resulta muy necesario que el mercado asegurador sea capaz de interpretar este aluvión de información, que están proporcionando los avances científicos, con el fin de evaluar el riesgo real y realizar una correcta suscripción de los riesgos personales y de las coberturas”. Apuntó, asimismo, la importancia del diseño de pólizas que permitan al asegurado conocer en qué momento se puede estar manifestando una enfermedad con el fin de ofrecer el tratamiento más adecuado a través de nuevas coberturas.

En esta línea, también se pronunció otro experto en la materia, Antonio López Farré, director de la Unidad de Investigación Cardiovascular del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos, quien señaló que el seguro de riesgo no puede evolucionar a espaldas de la medicina predictiva, que permite identificar individuos sanos que tienen predisposición a desarrollar una determinada enfermedad, así como otros que no tienen tal predisposición o que incluso se encuentran protegidos por una especial resistencia genética”. Lo verdaderamente interesante, en su opinión, es “prever el riesgo de una enfermedad antes de que comience a desarrollarse y ser capaces de conocer y valorar las probabilidades del riesgo”.