Hong Kong es la ciudad más cara del mundo para expatriados, según el ranking mundial de coste de vida de Mercer, descendiendo Luanda (Angola) a la segunda posición. Zúrich y Singapur permanecen en la tercera y cuarta posición, respectivamente, mientras que Tokio ocupa el quinto lugar, subiendo 6 posiciones desde el año pasado.
Kinshasa (sexta posición) aparece por primera vez entre las 10 primeras, subiendo desde el puesto número 13. Otras ciudades que se encuentran entre las 10 ciudades más caras son Shanghái (7), Ginebra (8), Yamena (9) y Beijing (10). Por el contrario, las ciudades menos caras para expatriados, según el informe de Mercer son Windhoek (209), Ciudad del Cabo (208) y Biskek (207). En el caso de España, las ciudades de Madrid y Barcelona ocupan las posiciones 105 y 110 del ranking, respectivamente. El estudio de Mercer es uno de los más extensos a nivel mundial y está diseñado para ayudar a las multinacionales y a gobiernos a determinar las estrategias de compensación más adecuadas para sus empleados expatriados. En él se analizan 375 ciudades de todo el mundo, y este año la clasificación incluye 209 ciudades de los cinco continentes y estudia el coste comparativo de más de 200 artículos en cada ciudad, incluyendo alojamiento, transporte, comida, ropa, artículos de uso doméstico y ocio.

Buenos Aires, la ciudad más cara en América Latina

En América Latina, Buenos Aires (41) es la ciudad más cara a pesar de haber descendido 22 puestos desde el año pasado, seguida de San Juan (67), que sube 22 posiciones. El resto de ciudades de la zona han bajado puestos como resultado del debilitamiento de sus monedas frente al dólar a pesar de que han aumentado los precios de bienes y servicios en países como Brasil, Argentina y Uruguay. En particular, Sao Paulo (128) y Río de Janeiro (156) se han desplomado 88 y 89 puestos respectivamente. Lima (141) ha descendido 19 lugares, mientras que Bogotá (190) ha caído 42. Managua (192) es la ciudad menos cara de Sudamérica. Caracas ha sido excluida de la clasificación debido a su compleja situación, su puesto habría variado enormemente dependiendo del tipo de cambio oficial elegido.