El resultado del ‘Estudio de Preparación para la Jubilación de 2015’ que AEGON ha realizado a nivel mundial, y cuyas conclusiones se presentaron ayer en Madrid, no sitúa a España en un buen lugar. De hecho, nuestro país ocupa la antepenúltima posición en el índice de preparación, con una puntuación de 5,1 sobre 10. Y es que solo tres de cada diez españoles (en concreto el 28%) ahorran de manera habitual para su jubilación. El índice se elabora en base a seis estándares: responsabilidad, conocimiento, comprensión, planificación, ahorro y expectativa.
En palabras de Jaime Kirkpatrick, consejero delegado de la aseguradora en España, “carecemos de una cultura del ahorro”. “Es evidente que son muy pocos los españoles que destinan de forma periódica parte de sus ahorros a la jubilación, lo que puede suponer un enorme problema para muchas familias en el largo plazo. Resulta fundamental que todos los actores sociales sigamos trabajando para fomentar el ahorro entre los ciudadanos, con el objetivo de que esta práctica se convierta en tendencia habitual dentro de la sociedad española”, detalla.

Para ello, aboga por explicar con claridad cuáles serán las consecuencias que puede llegar a tener la falta de ahorros para la jubilación, pues de esta forma la decisión se realizará de “forma consciente”.  Kirkpatrick considera que el verdadero ahorro se tiene que realizar porque se comprende su necesidad, con independencia de que existan determinados incentivos, pues ese será el verdadero ahorro.

Para contribuir a educar, investigar y crear esa cultura de ahorro, explicando para ello a nivel social los desafíos a los que nos enfrentamos, la aseguradora ha puesto en marcha el Instituto de Longevidad y Jubilación, para “conseguir ese cambio necesario que ayude a tener un futuro mejor”.
 
La periodicidad más importante que la cantidad
 
El  estudio también analiza el perfil ahorrador de los ciudadanos y centra sus conclusiones en dos prototipos: el ahorrador habitual y el ahorrador aspiracional. En España, el prototipo del primero responde a un hombre de 45 años con trabajo a tiempo completo y con unos ingresos anuales medios de 26.000 euros. Por su parte, el aspiracional se identifica con una mujer de 37 años con trabajo a tiempo completo y con unos ingresos anuales medios de 16.300 euros.

Para Kirkpatrick, “el gran reto que debemos acometer es conseguir que los ahorradores aspiracionales, en su mayoría jóvenes y mujeres, pasen a ser habituales”, a lo que añadió que se puede llegar a incrementar el número de ahorradores en nuestro país, ya que “no existe una correlación directa entre ahorrador habitual y nivel alto de ingresos. Por tanto, es importante que los ciudadanos entiendan que, aunque sea mediante cantidades pequeñas, lo fundamental es dotar de periodicidad al ahorro de cara a la jubilación”.

Acceso a los resultados del estudio (pdf)