El ejercicio ha venido marcado por una elevada siniestralidad por grandes catástrofes, que han disparado hasta 1.127 millones los costes asumidos por el grupo, frente a un presupuesto estimado al inicio del año de 825 millones.

“El año fiscal 2017 fue un año desafiante; fue el año con la carga más elevada de grandes pérdidas en la historia de nuestra compañía”, afirma Ulrich Wallin, consejero delegado. “El hecho de que hayamos logrado un rendimiento tan bueno a pesar del gran número de pérdidas demuestra que hemos gestionado adecuadamente nuestras exposiciones y las pérdidas se ajustan a los valores esperados calculados para nuestro apetito de riesgo”, añade.

El Consejo de Administración y el Consejo de Vigilancia propondrán a la Junta General de Accionistas que se pague un dividendo al nivel del año anterior, lo que supondrá 5 euros por acción. El ratio de pago ascenderá al 62,9% del beneficio neto.

Previsión de más de 1.000 millones de beneficio en 2018

El resultado operativo del grupo en el año se situó en 1.364 millones, un 19,2% menos, con 17.790 millones en primas brutas suscritas, un 8,8% más, y 1.773 millones en ingresos netos por inversiones, un 14% más.

El negocio de No Vida presentó un resultado operativo de 1,120 millones, un 16,4$% menos, con un ratio combinado del 99,8% (93,7% en 2016). La facturación de la unidad se elevó a 10.710 millones, tras crecer un 16% en el año. En Vida y Salud, por su lado, los ingresos por primas sumaron 7.079 millones, un 1% menos, mientras que el beneficio operativo quedó en 245 millones, un 28,6% menos.

La expectativa de beneficio neto de HANNOVER RE para ese año es superar los 1.000 millones. El negocio, por su lado, podría creer en un porcentaje de un dígito a tipos de cambio constantes.