Aproximadamente un 70% de la población mexicana se encuentra expuesta a sufrir cualquier catástrofe natural como son los terremotos, huracanes y tormentas, apuntó Juan Ignacio Gil Antón, director de negocio corporativo de GRUPO NACIONAL PROVINCIAL (GNP). “En México, 79 millones de habitantes son vulnerables a sufrir riesgos catastróficos naturales, por lo que exhortamos a que se genere una mayor cultura del seguro, cuya responsabilidad es tanto del gobierno como de las aseguradoras y la sociedad”.
Al finalizar 2013, GNP recibió un total de 11.000 reportes de siniestros de casa habitación, pagando más de 266.000 millones de pesos (20.623 dólares), adicional a los 135 reportes por daños a raíz de los huracanes Ingrid y Manuel, que azotaron al país en septiembre pasado. Estos dos desastres en diferentes zonas del país representaron un costo superior a los 25 millones de pesos (1,9 millones de dólares), informó en una noticia recogida por ‘El Economista’.

A pesar de que la composición geológica del país lo vuelve altamente propenso a desastres naturales de alta densidad, sólo un 4,8% de los hogares en México cuenta con un seguro de daños que les permite hacer frente a estos fenómenos que ponen en riesgo su patrimonio familiar. “Esta situación no es diferente en lo que respecta a las pymes de nuestro país, las cuales a pesar de sumar 5 millones de unidades y generar un 52% del Producto Interno Bruto (PIB), sólo un 5% de ellas cuenta con la protección de un seguro. A este sector se le pagó más de 170 millones de pesos por los daños causados por desastres naturales”.

Por último, GNP remarcó una hecho en sobre el coinciden muchos expertos, la baja penetración del seguro en México es una realidad que debe ser expuesta para promover el instrumento a la brevedad, pues la falta de información sobre los múltiples beneficios del seguro y el desconocimiento del beneficio que supone el hecho de tener un seguro es una de las principales causas que afectan la estabilidad económica de las familias mexicanas.

En el mismo sentido, Juan Ignacio Gil Antón expuso que “sin duda, los eventos catastróficos son un gran reto para el sector asegurador, pues también ponen en riesgo su estabilidad”. Al respecto, refirió lo sucedido con el huracán Wilma en el 2005, “que representó una pérdida 1,752 millones de dólares, de los cuales GNP participó con 600 millones de dólares, es decir un 34%”.