¡Es mi plata! El comienzo del fin del sistema de pensiones en Perú

Posted by on Abr 21, 2016 in América Latina, Noticias |

En Perú, el Congreso de la República ha dado una norma mediante la cual se permite que aquellos trabajadores que forzosamente ahorraron para su pensión de jubilación en una AFP, puedan retirar casi el íntegro de su fondo al momento de jubilarse. La razón principal que argumentaron los congresistas es que esos recursos son de propiedad de cada afiliado y todos ellos son financieramente responsables.Si nos compramos este argumento y lo usamos al extremo, entonces tampoco habrá sentido en obligar a las personas a ahorrar forzosamente mes a mes con fin previsional como sucede en cualquier país del planeta. Si es mi plata y por lo tanto es mi responsabilidad administrarla correctamente, no tendría razón que se me obligue a aportar regularmente a una administradora de fondos de pensiones. Por ello, a nuestro juicio esta norma es simplemente el primer paso para desarmar la reforma que hace 23 años introdujo el sistema privado de pensiones. Con esto nos deshacemos de nuestro sistema de seguridad social y lo limitamos a la pensión no contributiva (Pensión 65) que el Estado da a 500.000 adultos mayores en situación de pobreza extrema.
Eduardo Morón, Presidente de Asociación Peruana de Empresas de Seguros (APESEG), 22 abril 2016
Eduardo Moron Comparto a través de esta nota porque no sólo se aprende de las buenas políticas y experiencias sino también se puede aprender de las malas ideas que lamentablemente, a veces se convierten en políticas públicas. Pero, la pregunta que se cae de madura para alguien que no vive en el Perú es ¿cómo llegamos a esta situación? Pongamos un poco de información para entender los verdaderos problemas. Hace 23 años se decidió crear el sistema privado de pensiones después de décadas en que el Estado se apropiaba de los aportes y entregaba pensiones de miseria. La reforma se hizo en situación de gran estrechez fiscal y, por lo tanto, la norma no fue generosa con la generación de la transición de un sistema público a uno privado. Además, a diferencia de la mayoría de los países que iniciaban una reforma, el sistema público de pensiones se mantuvo como una opción más, un claro error de diseño de la reforma. Después de dos décadas de funcionamiento, los primeros jubilados del sistema privado de pensiones provienen en su mayoría no de personas con grandes fondos sino de trabajadores que al quedarse desempleados optaron por las diversas leyes que les permitieron acceder a sus fondos de pensiones a través de una jubilación anticipada. Por ello, las pensiones que hoy tenemos no son las que el mecanismo dará a quienes en efecto lo utilicen plenamente. Frente a la situación de algunos pocos pensionistas que tenían fondos muy pequeños, se propuso en noviembre del año pasado que se incremente el tamaño mínimo de fondo previsional que podía ser entregado íntegramente de algo menos de 2.000 dólares a cerca de 15.000 dólares. La lógica detrás de la propuesta era que este tamaño de fondos en efecto no permitía tener una pensión adecuada. Además, dado que el Estado no ofrece ninguna garantía de pensión mínima, era mejor darle libertar de usar dichos fondos a ese grupo. En la discusión, el tema se extendió sin mayor justificación a todo tamaño de fondo y así, en diez minutos de sesión, se dio por terminada la obligación de ahorrar para generar pensión. Esta disposición no aumentará la pensión de nadie, no aumentará la baja cobertura de pensiones en el Perú, ni hará más competitivo el sistema de pensiones en el Perú. Esta disposición pone todo el riesgo de retorno, el riesgo de longevidad y el propio costo de administración de esos recursos en el jubilado. Esta norma es una invitación a múltiples ofertas de uso de fondos que se supone iban a tener un carácter previsional. El Congreso peruano ha optado por ignorar el mandato que tiene el Estado de evitar que las personas caigan en pobreza en vejez. Esto impone un reto enorme al sistema asegurador peruano pues ahora competiremos con una multitud de ofertas de consumo presente, y no sólo con quienes ofrecen opciones de pensión de jubilación.