América Latina es un “mercado muy interesante y que se está desarrollando mucho”. “Latinoamérica se mueve”, asevera Horst Agata, director general de GENERAL REINSURANCE (GEN RE), oficina en México en una entrevista publicada en el último número de ‘Actualidad Aseguradora América Latina’. Pero no por ello es menos crítico con lo que hay que cambiar: “Nos falta estar preparados ante las grandes catástrofes, avanzar en jurisprudencia y una mayor estabilidad política, así como el apoyo de algunos gobiernos…”. Para Agata hay una máxima que se repite en sus conclusiones y es que en este negocio lo que más vale “es pensar a largo plazo” y bajo este prisma, todo lo demás pierde valor.
En mercados maduros, “como en México, Chile, Perú o Colombia, los clientes que tienes son de largo plazo. Estos clientes no se van a ir por el precio únicamente, ni tampoco el reasegurador, lo que se pretende es ser rentable, tiene que ser un ganar y ganar para los dos socios. Esto no siempre es fácil, sobre todo en una región como América Latina, con nuevos negocios y que está creciendo mucho, algunas compañías crecen más del 20% año tras año, lo que es interesante, pero también trae consecuencias ya que estos crecimientos se traducen en mucha presión sobre la administración y sobre los recursos” revela.

Cuestionado sobre el exceso de capital en el mercado reasegurador y hasta cuándo se va a extender, asevera que “por ahora va a durar, pero creo que terminará por dos factores. El primero por una catástrofe grande en cualquier parte del mundo, que hará que ese capital se retire, porque en muchos casos no se tiene una visión a largo plazo y tampoco se tiene experiencia. Y, claro, por la misma situación económica, el segundo factor lo veríamos en que si hay otros mercados financieros que se desarrollen más favorables para ellos, se van a ir igualmente”.

“NO BASTA CON PREDECIR EL DILUVIO SI NO CONSTRUYES EL ARCA”

Ante la necesidad de aseguramiento por parte de la sociedad y cómo impulsar la cultura aseguradora, explica que “una de las grandes lecciones es que la gente aprenda de los siniestros, no solo que se arregle lo que se ha estropeado, sino que se implanten medidas de prevención para que la próxima vez no vuelva a ocurrir esa gran catástrofe”. Para Horst Agata “las consecuencias de las catástrofes naturales son previsibles y aunque no se pueden evitar, sus consecuencias se dejan minimizar de forma significativa. Por ejemplo, Holanda sabe que en el futuro estará afectada por una gran inundación y ya se está preparando desde hace décadas para ello. Esta es la gran diferencia entre las culturas. Esto nos falta a nosotros, sabemos que pueden pasar estas catástrofes pero no nos estamos preparando adecuadamente, y este es el gran problema que tenemos. Warren Buffett, el mayor accionista y director ejecutivo de nuestro grupo Berkshire Hathaway nos dice en uno de sus famosas cartas a sus accionistas que “no es suficiente predecir el diluvio si no construyes el arca””.

Por ello, recuerda que “nuestro sector tiene que conocer, cuantificar, anticipar y medir el posible futuro impacto de estos riesgos. Los suscriptores tienen que identificar los riesgos claves e identificar riesgos “nuevos”, emergentes. Observamos a menudo una insuficiencia en la gerencia de riesgo (Risk Managment) y no logramos anticipar los posibles escenarios futuros para evitar cualquier sorpresa para nuestros accionistas y clientes. El riesgo más impactante y devastador puede esconderse en los lugares más insospechados y menos vigilados”.

Sobre otros riesgos a los que la sociedad debe hacer frente hace hincapié en que “hay países donde la falta de jurisprudencia es muy grande, no toda la región es igual. En algunos países es más fácil hacer negocio que en otros, igual que el riesgo político y el grado de corrupción difieren en cada país. Es un hecho y son factores que tenemos que conocer y saber dónde podemos estar y dónde no. Es importante en nuestros países no solo el “know how” sino el “know who”. Creo que es un factor muy importante”.

‘Odile’ ha sido una sorpresa

“Tradicionalmente las afectaciones de los reaseguradores después de una catástrofe en nuestra región son muy grandes. Normalmente los reaseguradores pagan más del 90% de las pérdidas. Tampoco será muy diferente en el caso de “Odile”. “Odile” ha sido una sorpresa. Al principio creímos en el mercado que iba a ser un huracán que fuera a tener menos repercusión, y no muy costoso, pero ahora se estima un siniestro para el sector asegurador por encima de 1.000 millones de dólares”, revela Horst Agata.

Para el director general de GEN RE, “esta cantidad convierte el Huracán ‘Odile’ en la segunda catástrofe más costosa en México después del Huracán Wilma en 2005, que costó al sector 2.2000 millones de dólares. He tenido la oportunidad de hablar con ajustadores de siniestros, agentes de seguros y con algunas aseguradoras y gracias a esto puede hacerse una idea real del siniestro”. “Las compañías más afectadas serán las que cuentan con una exposición hotelera grande, la parte estatal también está muy afectada. Como siempre con estas catástrofes uno aprende… o debería aprender y aplicar algunas medidas de prevención. Por ejemplo, en un país que sabes que tienes tormentas, huracanes y terremotos creo que vale la pena pensar en poner todas las líneas de transmisión bajo tierra y creo que en Baja California están pensando en hacer esto en el futuro”, concluye el directivo.