Así lo detalla el último estudio que ha publicado Fundación MAPFRE en el que se realiza un análisis sobre las ‘Inversiones del sector asegurador’.

El informe ofrece una visión de la composición de las carteras de inversiones de los sectores aseguradores en una selección de mercados desarrollados (Eurozona, Estados Unidos, Reino Unido y España) y emergentes (brasileño y mexicano). Cabe recordar que el sector asegurador es considerado como uno de los principales inversores institucionales. A través de esta función, contribuye a la formación de capital por medio de un flujo estable de recursos para la financiación de largo plazo de proyectos que impulsan el crecimiento económico y apoya también la estabilidad del sistema financiero proveyendo de un mecanismo que reduce la prociclicidad en momentos de crisis. 

A grandes rasgos, mientras la cartera de inversiones de Estados Unidos se compone en más del 50% por renta fija corporativa, en la Eurozona se limita al 31%, por debajo de los activos de renta fija soberana, que rondan el 33%. En España, estos últimos se aproximan al 55%. Reino Unido también se decanta por la renta fija corporativa, con un 35,2% de su cartera invertida.

El análisis completo proporciona una panorámica del perfil de riesgo de las carteras de inversiones de las entidades aseguradoras en una selección de mercados que ofrecen, no solo un diferente nivel de desarrollo relativo, sino características propias que contribuyen a enriquecer el estudio, así como de las cargas de capital que se aplican a las mismas en la Unión Europea, derivadas de su riesgo intrínseco. Los datos son de 2016, últimos disponibles para el conjunto de mercados analizados.

España, en detalle

El mercado asegurador español es uno de los que presentan una menor participación de la cartera de inversiones “unit-linked” en la Eurozona (el menor de la muestra analizada), con el 5,5% en 2016. Además, esta proporción se ha mantenido estable a lo largo de la última década para la que existe información disponible. En lo que toca a la evolución que ha mostrado la estructura de la cartera de inversiones del negocio tradicional por tipo de activo a lo largo de 2006-2016, se observa una tendencia similar a la registrada por el conjunto de los mercados de la Eurozona.

Mientras que en 2006 las inversiones en renta fija representaron el 62,7% del total, para 2016 ese porcentaje se había elevado al 75,7% (+13 pp); crecimiento que parece haberse hecho a costa de una reducción en el rubro de depósitos y tesorería en ese período (-7,5 pp). La renta variable, por su parte, luego de una caída de -1,7 pp entre 2006 y 2012, ha iniciado un proceso de recuperación hasta alcanzar el 4,8% en 2016.

Por último, el desglose de las inversiones para 2016 muestra el predominio de la renta fija soberana la cual representó el 70% del rubro (54,9% del total de la cartera de inversiones), en tanto que la renta fija corporativa significó el 30% restante (23,7% del total de las inversiones). “Así, en España es de destacar el alto porcentaje de inversiones en bonos soberanos, comparado con los anteriores mercados objeto de análisis”, matiza el estudio.