El seguro español tiene un modelo de negocio basado fundamentalmente en la comercialización de garantías mínimas. Este modelo de negocio, en palabras de Pilar González de Frutos, presidenta de UNESPA, que cada día demuestra “el lugar que le corresponde dentro de los gustos y ambiciones de los ahorradores españoles”, pero que debe hacer frente ahora al “problema que suponen los entornos de tipos bajos” “Afortunadamente, sin embargo, una parte de los deberes que plantea este reto viene hecha con antelación”, destaca González de Frutos.

“La aplicación sistemática y exigente de técnicas de gestión de activos y pasivos en el seguro español ha llevado a que España esté entre los mercados potencialmente menos dañados por un entorno de tipos bajo”, indicó. El mercado español demuestra “una situación potencialmente mucho menos peligrosa que la de otros mercados europeos”, concretaba ayer la presidenta de UNESPA en una jornada organizada por Fundación Edad & Vida. El “secreto” de todo esto, en su opinión, es tanto la intensidad de inversión en renta fija, combinada con las técnicas de gestión de activos y pasivos. “Lo que marca la diferencia entre unos mercados y otros, más que la vocación por la renta fija, es la aplicación de técnicas de gestión de activos y pasivos”, indicó.

Los datos de los test de estrés sugieren “la existencia de una situación equilibrada en el mercado español”, que de hecho le otorga “un margen de espera que otros no tienen”, destacó la presidenta. “La estructura de muchas carteras no es susceptible de presentar problemas en el corto y en el medio plazo; y no hay que olvidar la existencia de episodios, como el que acabamos de vivir hace no mucho tiempo con la prima de riesgo de la deuda española, que si bien se conforman como un preocupante problema general, generan interesantes oportunidades de reasignamiento de carteras”.

“Solo con productos financieramente muy sofisticados conseguiremos la rentabilidad que nuestro cliente necesita”

Junto al “elemento importante” que supone la adaptación a Solvencia II, González de Frutos también incidió en otro reto que tiene por delante el sector: el de “la comprensión y transmisión del riesgo”, que va a “presidir –enfatizó- nuestro futuro más cercano”. “En ese entorno de tipos bajos deberemos ser capaces de hacer productos financieramente muy sofisticados, pues solo así conseguiremos arrancarle a un mercado tan magro la rentabilidad que nuestro cliente necesita”. Pero, al mismo tiempo, las compañías deben ser capaces “de explicarle cuál es el entorno de riesgo en el que se mueve el producto, su ahorro, sus perspectivas”. Esto pasa por la “integralidad de la oferta”, es decir, “la conocida capacidad que aporta el seguro a la hora de combinar coberturas en un solo producto”.

“El entorno de tipos bajos no es simplemente, un entorno de tipos bajos. Es, también, un entorno de mercado probablemente a las puertas de un cambio significativo, que está generando la necesidad de productos con unas características de accesibilidad y comprensibilidad muy elevadas”, afirmó González de Frutos a modo de conclusión.