El mercado de seguros en España continúa demostrando su solidez. Las entidades continúan centradas en mantener sus niveles de beneficios, mientras la economía comienza a mostrar claros signos de mejoría. Son las conclusiones más destacadas del informe de A.M. Best titulado ‘El sector de seguros en España se mantiene sólido ateniéndose a los principios básicos del negocio’.

El documento estima que, aunque la facturación total del sector se ha reducido en los últimos años, las aseguradoras han mantenido sus márgenes técnicos. Comenta, en este sentido, que el sector español continúa ejecutando sus planes de negocio de acuerdo con sus raíces tradicionales y se mantiene relativamente sólido.

“La naturaleza tradicional de la gestión de negocios en España parece estar presente en todas las entidades aseguradoras y reaseguradoras nacionales, y es el principal motivo de su natural aversión al riesgo. En época de bonanza, esta prudencia afecta a márgenes potenciales y resta competitividad; en cambio, en tiempos inciertos, una gestión cautelosa produce mejores resultados para todas las partes implicadas”, explica Pablo Vásquez, analista financiero de la firma.

Añade que, a pesar de un “cierto deterioro” en la rentabilidad (ROE) de las entidades en la primera mitad de 2015, las entidades españolas “parecen huir de fórmulas complicadas de crecimiento en facturación y resultados, prefiriendo la sencillez y garantía de vaso de buen vino antes que la parafernalia de un moderno gin-tonic”.

Oportunidades para las aseguradoras de Vida

El informe de la agencia analiza las razones por las que la penetración de los seguros en España se mantiene por debajo de niveles europeos. Entre otras cuestiones, se apunta a que, tradicionalmente, los hogares españoles no han encontrado incentivos para canalizar el ahorro hacia productos de Vida Ahorro, y los depósitos bancarios a medio y largo plazo con principal garantizado continúan siendo el producto preferido por el típico ahorrador español.

A pesar de ello, la agencia espera que los hogares continúen poco a poco evolucionando hacia un entorno en el que los riesgos de inversión a largo plazo se transfieren de las pensiones garantizadas por el Estado a los planes privados, en los que el riesgo es soportado por sus titulares, lo cual creará oportunidades para las aseguradoras de Vida.