“No estamos convencidos de que Estados Unidos vaya a seguir realmente una agenda proteccionista”, señala el informe, pero si se diese ese escenario, “el crecimiento del comercio se desplomaría”.

“El cuadro todavía no es el de una guerra comercial, porque afecta simplemente a una parte limitada del comercio bilateral. En esta fase, sin embargo, no sería ya muy realista ignorar pasos adicionales de los Estados Unidos. Uno puede imaginar aranceles sobre todas las importaciones chinas y otros países asiáticos. Además, el NAFTA puede romperse dado que Estados Unidos puede dejar de participar. En tal escenario, u otro que involucre por ejemplo a la Unión Europea, enfrentaríamos una guerra comercial. Esto tendría graves consecuencias, con una caída de crecimiento global del PIB de 0.5 puntos porcentuales”, se indica en el informe.

El segundo mayor riesgo global tiene que ver con un giro en la política monetaria de Estados Unidos. Si la Reserva Federal acelera el alza de los tipos de interés “podrían desencadenar salida de los flujos de capital de las economías emergentes, lo que obstaculizaría sus finanzas y oportunidades de crecimiento. En tal escenario, las empresas, los hogares y los gobiernos de todo el mundo enfrentarán costes financieros más altos. Eso frenará el crecimiento global”.

El informe cita otros riesgos globales que no pueden descartarse, aunque en opinión de la aseguradora son ya mucho más improbables y de efectos más moderados. Se trata de una caída repentina del crecimiento de China, una corrección brusca de los mercados financieros, los riesgos geopolíticos o a la volatilidad del precio del petróleo.