El Mundial de Rusia 2018 está asegurado por la FIFA por un total de 900 millones de dólares, pero esta cobertura solo cubre los riesgos “de fuerza mayor o por causas naturales” en el caso de que hubiese un aplazamiento, pero en el caso de una suspensión por un escándalo de corrupción esto no estaría asegurado.
Si se diera esta situación, sería la FIFA la que tendría que hacerse cargo de los costes derivados del suceso, lo que la llevaría a la quiebra, según publican los medios de comunicación.

“Nosotros no estamos para vigilar la conducta lícita o ilícita de nuestros clientes, pero si los comportamientos no son legales, los seguros no cubren el riesgo”, dijo Jeffrey L. Schulman, socio director en ‘The Law Offices of Jeffrey L. Schulman en Nueva York’. “En general, las políticas de cancelación de eventos sólo cubren las pérdidas por una causa que está fuera del control del tomador del seguro”, señala por su parte una portavoz de SWISS RE.