AXA presentó ayer la primera edición de su Estudio del Fraude en España. El informe muestra un incremento del 11,3% en el número de fraudes evitados por la compañía en 2013, evitando el pago de 63 millones de euros. “El fraude no es ‘picaresca’, es un delito con penas de entre seis meses y tres años de cárcel. E impacta en el conjunto de la sociedad”, declaró Josep Alfonso, director de Comunicación, Responsabilidad Civil y RR.II. de AXA ESPAÑA. El número de casos de fraude detectado se ha duplicado desde 2007. En cualquier caso, el estudio muestra que, en general, en España se hace un uso adecuado de las coberturas del seguro, ya que la tasa nacional de fraude es del 1,12%.

Arturo López-Linares, responsable de Gestión del Fraude y Recobros de AXA SEGUROS GENERALES, presentó los datos del informe, elaborado a partir de una muestra de 44.000 casos susceptibles de fraude seleccionados entre los 1,5 millones de siniestros gestionados por la compañía durante el pasado ejercicio. 

AXA detectó 17.000 casos de fraude, evitando el pago de 63 millones de euros. Estas cifras suponen un incremento interanual tanto en el número de casos detectados (+11,3%) como en el volumen total de pagos fraudulentos (+1,7%). Además, confirman la línea ascendente marcada desde el inicio de la crisis económica, periodo en el que el intento de fraude al seguro se ha multiplicado por dos. “Es una tendencia alcista y tenemos la sensación de que seguirá creciendo”, afirmó López Linares.

El estudio destaca especialmente el repunte de los casos de fraude ocasional de baja intensidad, puesto que los fraudes de menos de 600 euros aumentaron un 21%. De hecho, estos casos han aumentado un 42% en los últimos cuatro años. Los fraudes de más de 600 euros crecieron un 6,5%. “La crisis ha hecho que personas que en otras situaciones no se hubieran visto tentadas por el fraude, lo hayan intentado”, explicó López-Linares. También hay que destacar el incremento de los intentos de fraude cometido por empresas, que aumentan un 28%, pese a que representan sólo un 9% del total. Así pues, el aumento del fraude detectado puede explicarse por el actual contexto económico, pero también por la intensificación del esfuerzo realizado por la compañía, que en 2013 invirtió 5 millones de euros a este cometido. Además, ha incrementado un 17% los efectivos personales destinados a dichas labores en los últimos tres años.

AUTOS LIDERA LOS INTENTOS DE FRAUDE

En cuanto a la distribución del fraude por ramos, el 61,3% correspondió a Autos, mientras que el 28,2% procedió de Diversos y el 10,5% provino de Multirriesgos. En este último caso, destaca el fraude detectado en Hogar, que supuso un 63,8% del total de este ramo. Y Responsabilidad Civil aportó la mitad de los casos advertidos en Diversos.

El estudio desvela que el tipo de fraude más habitual (40%) es el intento de obtener indemnización por daños preexistentes. A continuación, se sitúa la reclamación desproporcionada a la cobertura (35%) y la simulación del siniestro (25%). Y las coberturas donde se registra la mayor incidencia del fraude son Responsabilidad Civil, Daños por Agua, Daños Eléctricos, Robo y Daños Propios.

Pese a todo, el estudio revela que en España se hace un uso correcto de las coberturas del seguro, pues la tasa nacional de fraude fue del 1,12%, con una ligera variación (+0,17%) respecto al ejercicio previo. Por lo que respecta al reparto del fraude por comunidades, el estudio refleja que las regiones más afectadas son Ceuta (1,94%), Andalucía (1,70%), Melilla (1,55%), Asturias (1,37%) y Murcia (1,34%).

Aun así, López-Linares incidió en que “el fraude es un problema de todos” puesto que repercute en el precio del seguro que pagan todos los ciudadanos. “Si en 2013 no hubiésemos detectado este fraude de 63 millones de euros, habrían subido las primas. Por ejemplo, en Autos habrían subido un 4,9%”, indicó. Y el precio del seguro de Responsabilidad Civil se habría incrementado un 27,7%.

Por lo que respecta al tipo de defraudadores, el informe destaca el aumento de las tramas organizadas puesto que el año pasado se duplicó el número de intentos de fraude perpetrado por este tipo de organizaciones. “Son tramas complejas, que conocen el funcionamiento del sistema asegurador”, puntualizó. Completan el espectro los defraudadores ocasionales y los oportunistas. Además, la aseguradora remarca la aparición de un nuevo riesgo en el fraude digital, consistente en la utilización de medios digitales para la manipulación o falsificación de documentación para la simulación de siniestros.