Un desafío global y creciente lo constituyen los infraseguros de riesgos de daños. Gran parte de los infraseguros se deben a los riesgos de catástrofe natural, que han aumentado de manera constante durante los últimos 40 años. En la última década, la suma global acumulada de daños como resultado de desastres naturales fue de 1,8 billones de dólares (1,5 billones de euros), y en torno al 30% de esas pérdidas no estaba asegurada, o en otras palabras, la carencia total de cobertura de seguros o brecha de protección fue de 1,3 billones de dólares (1,14 billones de euros), según los datos que se desprenden el último informe Sigma elaborado por SWISS RE, ‘Infraseguros de riesgos de daños: cerrando la brecha’.
El estudio también pone de manifiesto que una cifra significativa de infraseguros respecto a otros peligros. aparte de los desastres naturales, y muchos de los mercados en rápida expansión. están infraasegurados en proporción al tamaño de sus economías. En ellos, mientras una clase media en rápida expansión acumula riqueza, la adquisición de seguros sigue rezagada. Desde la reaseguradora matizan que la brecha global de protección de daños contra el riesgo de catástrofes naturales ha crecido a paso firme durante los últimos 40 años, a pesar de que el pago de siniestros ha aumentado significativamente en este periodo. Con el desarrollo económico y la urbanización constante, especialmente en las regiones emergentes, el valor global de los inmuebles en riesgo ha superado al de la adquisición de seguros.

Modelar la brecha de protección global frente a catástrofes naturales

Tal y como explica el informe, como complemento a los datos históricos, las pérdidas potenciales globales se estiman usando modelos para los tres riesgos principales de catástrofes naturales (terremotos, inundaciones y tormentas). Los sucesos de escasa probabilidad, como los grandes huracanes o terremotos quizá no aparezcan en los datos históricos recientes, por lo que los modelos de pérdidas ofrecen una perspectiva más comprensiva. Por ejemplo, Florida lleva 10 años sin experimentar un huracán grave, pero sigue existiendo un riesgo elevado de daños debido a este fenómeno.

Los modelos muestran una brecha de protección anual proyectada de 153.000 millones (135.042 millones de euros), suponiendo un año de catástrofes de tipo medio. En términos absolutos, EE. UU., Japón y China acumulan más de la mitad de esa cifra, con una carencia de seguros combinada de 81.000 millones (71.492 millones de euros). En los mercados emergentes, una media de entre el 80% y el 100% de las pérdidas económicas no están asegurada, lo que puede suponer un agotamiento significativo de los recursos en las economías más pequeñas y vulnerables.

Brecha de protección también en daños generales

Por otro lado, la propiedad está sujeta a otros riesgos además de las catástrofes naturales. Estos ‘riesgos de daños generales’ incluyen los incendios, daños causados por el agua, robos, etc. Muchos países están infraasegurados respecto a estos riesgos en comparación con otras naciones con niveles de renta similares, se puntualiza . Al emplear a los países mejor asegurados como referencia para una comparativa con los peor asegurados, el estudio descubre una importante brecha de protección adicional de 68.000 millones (30018 millones de euros) respecto a estos riesgos de daños generales. Entre los países más infraasegurados hay muchas economías que muestran alto crecimiento. “En ellas, mientras una clase media en rápida expansión acumula una nueva y significativa riqueza, la adquisición de seguros sigue rezagada. Un incremento en el valor de los activos sin el consiguiente aumento en la contratación de seguros puede generar una situación aún más grave de infraseguros”, reseña el estudio.

La suma de la cifra de daños generales al modelo de catástrofes naturales sugiere una brecha global de protección de 221.000 millones anuales (195.061 millones de euros). Ese es el nivel de siniestros esperados que podría prefinanciarse mediante una comunidad de riesgo más amplia, en lugar de esperar a que provoquen adversidades financieras que deban sufrir familias, corporaciones y entes públicos particulares, se advierte.