Informe de SWISS RE

El aumento de la obesidad podría estar detrás de la desaceleración que experimenta la mejora de la tasa de mortalidad en países avanzados como EE UU, Reino Unido y Alemania.

  • Es pronto para saber si se trata de un episodio pasajero o de un fenómeno que ha venido para quedarse pero lo cierto es que desde 2011 las tasas de mortalidad, aunque todavía experimentan descensos, lo hacen a menor ritmo que en décadas anteriores en EE UU, Reino Unido y Alemania. En el caso del primero, la sobredosis de opiáceos está detrás del repunte de la mortalidad, a lo que hay que sumar, en general, el aumento de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares en varios países avanzados.

    Así lo recoge el informe de SWISS RE, ‘Mejora de la mortalidad: comprender el pasado y anticipar el futuro’, en el que analiza las posibles soluciones así como las repercusiones que podría tener para aseguradoras y planes de pensiones la consolidación de esta tendencia.

    Para los gobiernos y las instituciones financieras privadas que asumen riesgos asociados a la longevidad de las personas, “los cambios en la tendencia de mortalidad subyacente son cruciales, ya que este riesgo no puede diversificarse fácilmente”, subrayan fuentes de SWISS RE.

    “Podemos estar entrando en un nuevo periodo donde no veamos mejoras en la esperanza de vida. Los responsables de decisiones en el seguro deberán estar alerta al papel que jugará la incertidumbre en los próximos años en lo que respecta a la fijación de precios, decisiones de reservas y pólizas”, comenta Paul Murray, director de fijación de precios, Centro de Productos de Vida y Salud de la reaseguradora.

    Repercusión en las primas

    El trabajo advierte de que aseguradoras y planes de pensiones “deben considerar lo diferente que podría ser el futuro y formarse una opinión sobre la probabilidad de que el éxito y la disponibilidad de intervenciones sanitarias públicas y privadas influyan en la conducta y prevengan enfermedades y muertes”, ya que la citada desaceleración registrada en la mejora de la mortalidad del conjunto de la población, “todavía tiene que reflejarse en la gente de clases socioeconómicas más elevadas, que normalmente constituyen el grueso de los asegurados”.

    Una fijación de precios demasiado conservadora para cubrir la diversidad de resultados de la mortalidad a futuro hará “que productos como las rentas vitalicias y los seguros de vida resulten innecesariamente caros”, mientras que “el ajuste prematuro de hipótesis sobre tendencias de mortalidad subyacentes pondrá a prueba inevitablemente los balances de las aseguradoras una vez los pasivos se recalculen a la larga para reflejar realidades de esperanza de vida revisadas”, de acuerdo con el informe.