Los inversores no pueden ignorar sus implicaciones en el retorno de las inversiones a largo plazo. Pueden gestionar el riesgo de manera más efectiva analizando los factores de riesgo subyacentes en sus carteras teniendo en cuenta el cambio climático e incorporarlo en sus modelos de riesgo, lo cual requiere un cambio de comportamiento significativo para la mayoría.
El estudio ‘Invertir en una época de cambio climático’, elaborado por Mercer y presentado antes de las negociaciones globales sobre el cambio climático que tendrán lugar en París a finales de 2015, revela algunas de las claves para gestionar el riesgo a la baja y acceder a nuevas oportunidades.

Así, el modelo de inversiones que figura en el estudio estima el impacto potencial del cambio climático en el retorno de las carteras, los diferentes tipos de activos y los distintos sectores de actividad entre 2015 y 2050, basándonos en cuatro escenarios de cambio climático y cuatro factores de riesgo.

El modelo de inversión propuesto resalta los siguientes aspectos clave:

• El cambio climático proclamará ganadores y perdedores en el ámbito de las inversiones. Los inversores deben actuar para comprender y mitigar los riesgos y maximizar el valor de los activos, el sector de actividad y el nivel de la cartera, explican.

• El mayor riesgo se da al nivel del sector de actividad. Por ejemplo, dependiendo del escenario climático, el retorno medio anual del sub-sector del carbón podría caer entre el 18% y el 74% durante los próximos 35 años; por el contrario, el sub-sector de energías renovables podría experimentar una subida media anual del retorno de entre el 6% y el 54% en un horizonte temporal de 35 años.

El impacto en el retorno de los distintos tipos de activos será material, pero varía enormemente en función de escenario climático. Los activos de crecimiento son más sensibles al cambio climático que los activos defensivos.

•  Un escenario de 2ºC no tiene implicaciones negativas en el retorno para inversores diversificados a largo plazo durante el periodo proyectado (hasta 2050) y se espera que protejan mejor el retorno a largo plazo durante este lapso de tiempo.