114.577 personas dejaron las Instituciones de Salud Previsional (Isapres) en el último año (en marzo llegó al 1,7 millones de personas). De ellas, el 18%, 21.000, son jóvenes entre los 25 y 29 años y que esta era su primera experiencia en este tipo de cotización. Pero además, la siguiente franja de edad que más emigró del sistema, entre los 30 y 34 años, sumo 19.895 personas, según el último informe de la Superintendencia de Salud.
Ahora a estas personas les queda unirse a Fonasa (sistema público) o quedarse sin póliza, aunque sí pueden ser atendidos por la red pública.

El director ejecutivo de la Asociación de Isapres, Rafael Caviedes, considera que estos cambios se pueden haber producido por los continuos cambios o interrupciones laborales de estos colectivos. Explica que “Fonasa recibe a las personas ya sea que coticen o no. Uno debe entender que los jóvenes que entran a una isapre y luego se van a Fonasa, es porque se han quedado sin trabajo. La gente joven se cambia, se mueve, tiene una rotación mucho mayor que la gente mayor, que tiene posiciones más estables”.

Por su parte, el Superintendente de Salud, Sebastián Pavlovic, ha indicado que “nos parece que estas cifras revelan uno de los problemas del sistema: que esta libertad que tienen las isapres es gozada por unos pocos. Se cambian de aseguradora o se van a Fonasa, asumiendo que el paso del tiempo no los va a afectar y que después no van a poder tener la misma libertad. Es uno de los reflejos de la selección de riesgos existente”.