“La industria aseguradora carece de un cuestionamiento profundo de su actividad”. “La industria aseguradora carece de un cuestionamiento profundo de su actividad”. Así de rotundo se muestra el profesor Enrique Dans en su blog, a raíz de la lectura del artículo 'Tech and the changing face of insurance', se pregunta si una aseguradora debería destinar recursos a estudiar nuevas situaciones en las que tratar de aportar valor “aunque puedan resultar relativamente residuales en sus inicios” para, a continuación, responder afirmativamente: “Sí, y no tanto por el volumen de facturación específico que se derive de esas actividades, como por la posibilidad y la ‘gimnasia corporativa’ que supone prepararse para ello”.
Para concluir, añade que, “más allá de esos escenarios coyunturales que pueden abrir nuevas áreas de actividad y que permiten posicionar a una compañía como pionera o dotarla de la mítica first mover advantage, deberíamos tener en cuenta que hablamos de compañías en general clásicas, caracterizadas por la solidez, reguladas, intensamente procedimentadas, y en las que los procesos de isomorfismo tienden a manifestarse de forma muy reconocible”. “Si el entorno cambia a una velocidad determinada, tu compañía debería hacerlo aproximadamente a la misma velocidad, si no quiere perder competitividad, frescura y capacidad de atracción y retención de talento”. “Una aseguradora, a día de hoy, debería estar atenta a absolutamente todas las novedades tecnológicas capaces de generar un entorno en el que desarrollar su actividad, que son prácticamente todas, y ser la primera que las estudia y se documenta en profundidad para ser capaz de estar ahí y no poner cara de sorprendida cuando las situaciones comiencen a plantearse. Todo lo demás no es innovación: es maquillaje y cumplir el expediente”, finaliza. Tenemos abierta una encuesta en Twitter y nos gustaría conocer tu opinión.